Dirige y actúa Juan Carlos Vives

Hacía algunos años que no veía alguna versión de Seis personajes en busca de un autor, el material más conocido de Luigi Pirandello. Un trabajo nacido para la experimentación y que en su momento (década del 30 del siglo pasado) cambió ciertas reglas tradicionales, proponiendo variantes que adelantaron visiones posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Ahora se reestrenaba una puesta reformado el texto, dirigida y actuada por Juan Carlos Vives. Me pareció una audacia y pensando en las capacidades del actor que tomaba el riesgo ahí me tienen en el pequeño foro experimental del Helénico.
No es muy claro lo que motivó la puesta de este extraño unipersonal. Podría ser rescatar el pensamiento del autor original tanto sea en función de la técnica en relación a la dramaturgia, la puesta y el trabajo de los actores. O también la posición ideológico-política de quien ganó al Premio Nobel en 1934, con el apoyo de Mussolini y el régimen fascista. O hacer un “juguete” cómico satírico sobre los abundantes melodramas imperantes en el momento, caricaturizando los valores éticos y formales de la pequeña burguesía italiana, en fin, las variables son amplias, pero también imprecisas. Del teatro “de galpón”, hasta los lugares comunes de la cultura de esa misérrima parte del espectro social. Literalmente “mostrar el culo al público”.
La sensación es que Juan Carlos Vives se dejó seducir por la multiplicidad de factores contenidos en el original y funcionó como un cocinero cambiando, mezclando y agregando a la propuesta original, apoyado posiblemente por su reconocida capacidad y su amplia experiencia. Sin embargo – opinión personal, sin duda – creo que no se produjeron la o las re significaciones buscadas, y más bien la obra “estalló” en escenas que intentan, cada una, tener estructura y gags propios. Como chistes aislados enlazados como en cadena pero sin sensación para el público de discurso continuado. Es una pena porque el paquete es muy grande y así pierde consistencia y deja inexplorados muchos cabos que podrían aproximarnos más claramente al teatro de Pirandello. La labor de factótum resulta peligrosa aun para actores entrenados.



