Los martes hasta el 18 de marzo en El Hormiguero

El experimentado improvisador Omar Argentino Galván está de vuelta en la Ciudad de México y tenerlo en cartelera siempre es una bendición dionisíaca. Ahora presenta el espectáculo Martes de impro, donde cada semana se acompaña de 3 improvisadores para contar nuevas y disparatadas historias. Es un lugar común en el teatro decir que cada función es diferente, pero cuando se trata de la impro, este adagio es ciento por ciento verdad, así que me limitaré solo a hablar de la función que vi y que el lector de estas líneas sepa que el próximo martes se encontrará con algo totalmente diferente.
El pasado martes 18 de febrero el hechizo de la impro jugó entre las manos de la maestra Pilar Villanueva, Piolo Juvera, Patricia Gallo, el director Omar Argentino, y la musicalización en directo de Alekssa Green.
Desde la recepción en la taquilla se respira el ambiente de la impro. Se reparten papelitos blancos entre el público expectante, que se debate entre sus mejores ideas para sorprender a los improvisadores. El espectáculo estaba programado para las 20:00 horas, pero comenzó media hora tarde, algo habitual en el mundillo de la impro que no se distingue por su puntualidad. En el rostro del auditorio se podía adivinar el deseo por la comedia orgánica, la impaciencia lúdica y la sonrisa esbozada de quien persigue una sorpresa o el momento delirante para reventar en una carcajada.
— ¿Alguien de aquí es la primera vez que viene a un espectáculo de impro?
Es la pregunta con la que comienzan varios espectáculos, y este no fue la excepción. Lo sorprendente es que casi siempre la impro tiene vírgenes espectadores. Tras escuchar las voces de aquellos que debutaban como público, Omar Argentino explicó brevemente la dinámica del formato y presentó a la alineación de la noche.
Se contaron siete historias a lo largo del espectáculo, cada una con una duración aproximada de 10 minutos. El público pudo disfrutar de una función variopinta que empezó en tono de comedia romántica, donde una pareja de torpes patinadores vivían su romance entre los acostumbrados clichés del Nueva York cubierto de nieve, que todos podemos reconocer por las mil y un comedias navideñas que se viralisan desde noviembre por televisión digital. En las siguientes historias los improvisadores habitaron también el terror, la ciencia ficción, el melodrama estilo La rosa de Guadalupe, el cine de animación, un poco de péplum y wéstern y hasta teatro clásico. Fue justamente en este género donde el hechizo inesperado, el toque de Dionisos o el duende escénico se hizo presente para impactarnos a todos.
Bueno en todo, maestro en nada fue el título de la improvisación, al estilo de una tragedia clásica, que puso al público frente al milagro del verso siglodoresco e hizo que reiteradamente ovacionáramos como si frente a nuestros ojos estuviera toreando Enrique Ponce. Las encargadas de plantear la historia fueron Pilar Villanueva y Patricia Gallo, quienes nos situaron imaginariamente en un lugar castellano, tal vez en la Universidad de Salamanca para contarnos el amor imposible entre un profesor y su alumna. La historia estuvo permeada por el tufillo culterano de un Quevédo y soportada por un enredo saleroso que nos recordaba a Lope de Vega. Pilar Villanueva impuso su técnica, pulcra y achispada para improvisar en octosílabos perfectos. Cada una de sus cuartetas rematadas era una cátedra de actuación. Omar Argentino aceptó el reto y dobló la apuesta entrando en la piel del docente enamorado y planteo a su personaje con un romance tan extenso como los diálogos de Ruy Díaz y con el mismo sabor trágico del Cid la historia se dirigió hacia un campo de batalla donde el amor fue sorprendido por la tragedia. El final numantino de la historia puso por todo lo alto el tono trágico español y el hechizo de la impro que solamente dos magos como Pilar Villanueva y Omar Argentino pueden lograr.

Hay que reconocer también la gracilidad del juego que tuvo Patricia Gallo, quien no se amilanó ante las complicaciones dramatúrgicas ni ante un título nada generoso por parte del público. Piolo Juvera es también ya un nombre de referencia en el mundo de la impro, y aquella noche demostró su experiencia con sobriedad y mesura. Alekssa Green fue la quinta improvisadora de la noche, pero su juego ocurría desde cabina. Ella estaba al pendiente de las propuestas de sus compañeros e inmediatamente reaccionaba con voz o algún sonido que pudiera complementar las historias y arrebatarle las carcajadas del público.
Es lamentable que la disposición de la caja negra del Hormiguero dificultara un contacto mucho más franco entre improvisadores y público. La isóptica fue incómoda para más de un espectador, quienes tenían que estar cabeceando para no perderse los detalles de la escena, e incluso fue molesto para personas de baja estatura a quienes hubo que reacomodar. La improvisación necesita de una réplica mucho más directa con su público, de un monitoreo constante de las reacciones y en varios momentos se perdía esa atención por la lejanía entre escena y butacas.
Martes de impro es una producción de Improtour y está en temporada todos los martes (hasta el 18 de marzo) a las 20:00 h en El Centro Cultural El Hormiguero, ubicado en Gabriel Mancera 1539, en la colonia del Valle. El martes 25 de febrero estarán improvisando Daniel Haddad, Karla Morales y Felisa Vicente.



