Beckett a 30 años de la Compañía El Ghetto Teatro

El espacio podría estar en: un manicomio, una cárcel, un asilo para ancianos, un búnker, una recámara. Pienso que un escenario es una caja. Una caja viva en la que una obra como ésta puede hacernos reflexionar sobre la muerte, sobre una tumba o un espíritu vacío.
Hacemos fila y pienso en la espera. La espera a la que alude Samuel Beckett. El humo del copal nos recibe en La Gruta. Y me pregunto sobre el joven director y la compañía que montó esta obra con él ¿qué asunto especial hay en ellos y ellas para montar obras en su mayoría de este autor?.
De pronto nos encontramos en el espacio. Clov, un esclavo, mayordomo, sirviente, secretario, criado, acompañante, nos da la pauta para entender que «estamos» resguardados, salvo porque hay 5 personajes frente a un público que asumimos atentos que esto es un teatro. Beckett, el director (Agustín Meza) y los actores Luis Alberti, Adrián Ladrón, H. Alejandro Obregón, Rosario Sampablo, lo lograron.
Algo que estuvo a punto de acabar con la humanidad transcurre ahí, en este sitio sucio, pobre, oscuro. Una humanidad que aún persiste pero trastocada. El gran Steven Brown está en el escenario, pero el músico se mimetiza emitiendo sonidos beckettianos; o lo que ustedes quieran entender por eso.
Luego las palabras serán el vehículo del desencanto, la pérdida de sentido, la renuncia al tiempo.
Nuestros padres son nuestro origen y aquí el origen está en dos botes de basura. Son los otros dos personajes: los padres de Hamm, dueño, rey, o patrón ciego y con piernas inútiles, están en un bote de basura cada uno, al fondo. Hamm siempre se dirige despectivamente al padre. Pero madre y padre aún hablan sobre todo entre ellos, y salen de su bote esporádicamente. Luego morirán tras aparecer sólo para pedir algo de comer, bueno el padre, porque ella muere primero. Hamm le reclama haber nacido.
Clov usa una escalera para poder asomarse a través de algo parecido a una breve ventana hacia afuera para mirar hacia un lado y luego la mueve para asomarse hacia el otro; cada vez que lo hace suelta unas risitas. Luego revisa dos botes de basura, allá en el fondo. Y suelta otras risitas después de ver que hay dentro. Se detiene y en su discurso, conjuga de varias maneras la frase «va a terminar». Sin pasión, destruyendo el tiempo. El tiempo que implica movimiento, que implica vida. Clov dice otras cosas, pero alude a la confusión de la existencia que implica un dejo de interés por vivir, por tener una esperanza y acudir al misterio de lo que venga.
Creo más precisamente, que se trata de un refugio tras la explosión de la bomba y sus efectos amplificados en estos personajes, aunque hay que agregar que afuera, parece que tampoco no queda nada…
Hamm; ¿qué hora es?
Clov: la misma de siempre
Y entonces no cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor… Y no importa que el tiempo se acabe y las palabras ya no tengan peso. La nada es absoluta y juega con los personajes. Pienso en el conductor de noticias cuando le dice a su público: no sabe el gusto que me da saludarle esta mañana… tenemos muchísima información este día. Se torna tan mecánico y falso como el «cómo te fue mi amor”, que la esposa aburrida y cansada le suelta por la noche a su esposo panzón y harto también tras la jornada laboral. Es que acaso a lo mejor hay que hacerse un poquito tontos como Clov, cuando su patrón le pide que le haga ese tipo de preguntas “sobre su historia”, a pesar de que él siempre lo sabotea cuando Hamm plantea algo. Cuando el patrón expresa que “a lo mejor subió la marea”, Clov le responde: “ya no hay marea”.
Clov está que te vas y te vas y te vas…y no te has ido…, finalmente es incapaz de irse. Sabemos que abrir la puerta cuando salimos de nuestra casa es un riesgo, un riesgo que hay que correr y Clov no puede, además de que afuera no queda nada. Hay pocas palabras y las que se escuchan emiten una situación siempre anómala, no hay salida. Finalmente ambos se dan las gracias y Clov ¿se va?.

La Compañía de Teatro El Ghetto. Creada por Agustín Meza, ha participado en más de 25 encuentros nacionales e internacionales y se ha presentado en diversos países de Europa, Asía y en nuestro continente. Cuenta con más de 25 proyectos de puesta en escena y más de 750 funciones desde su creación. Entre sus actividades académicas destaca el Diplomado de Teatro Contemporáneo: “Zona en construcción de poéticas habitables”. companiadeteatroelghetto.blogspot.com
Fin de partida, de Samuel Beckett. Dirigida por Agustín Meza (Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales). Con las actuaciones estelares de Luis Alberti y Adrián Ladrón, ganadores del Ariel, y música en vivo de Steven Brown, fundador de la icónica banda Tuxedomoon. Es un Proyecto realizado con apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos CulturalesEn el Foro La Gruta: Viernes a domingo, 18, 19 y 20 de octubre.



