Teatrikando

Hay que ver La Tiendita de los horrores. Una noche llena de talento, glamour y detalles graciosos vivimos en el Teatro Hidalgo, con una función de amigos que llamó Juan Torres con sencillez “Celebremos”, claro, habla de los diez años que ha estado en el Teatro Hidalgo. Que, hasta antes de su llegada había visto perder dinero a raudales a las producciones que ahí se presentaron.
Lo conocemos hace muchos años, desde que emprendiera la aventura de convertirse en productor teatral, hace ya 27 años, que se han convertido en una larga vida sobre los escenarios. Vimos la noche del lunes talento a más no poder, porque reunió a Chantal Andere, Lucero Mijares, Eugenio Montessoro, Rogelio Suárez , Oscar Acosta, Dulce Patiño, Federico de Lorenzo, Crisanta Gómez, no le sigo, porque me acabo la nota con todos esos nombres llenos de historia y candilejas.
Le vi subirse al escenario y dar vida a Los Productores que fue como el examen a título de suficiencia, Guillermo Wiechers, su socio en aquellos años, y Juan Torres; mismo que aprobaron con diez de calificación ante un público sorprendido al verlos: Guillermo y Juan en el teatro Rafael Solana convencieron con plenitud a sus amigos del medio teatral, admiradores y la prensa especializada.
En este magno foro, el Hidalgo, hemos presenciado recientemente, La tiendita de los horrores, Papacito piernas largas, el Mago, El beso de la mujer araña, Te amo eres perfecto, ahora cambia. Y hace tiempo vimos su hitazo: La jaula de las locas, que no se imaginaba nadie el éxito que le llevó a ser la más duradera y exitosa de la vida del Productor. Spelling Bee, también estuvo presente.
Hizo un ameno relato de toda esta odisea, con detalles llenos de humor como los tenis rusos que compró en una oferta dos por uno, y ¡le han acompañado toda la vida! Expresó su agradecimiento al público que le ha favorecido, así como la confianza demostrada por todos los elencos que ha tenido, de enorme calidad y belleza, así como a la prensa que ha expresado siempre su admiración al productor, conocido en el medio como alguien que atiende las ideas y necesidades de los artistas con los que trabaja. Sus adorados elencos.
Una noche que nos mandó a casa con la felicidad de haber visto diez años de historia del Teatro en México, donde escuchamos las palabras emocionadas que iban brotando del corazón de Juan Torres, mismas que resultaron tan afortunadas que parecieron un guion perfectamente organizado y memorizado, pero en esta ocasión, la improvisación fue espléndida.



