Estoy en Liubliana, la capital de Eslovenia, es abril y llegué a trabajar un proyecto de residencia de puesta en escena con artistas eslovenos y mexicanos.

Escrito por: Juan Manuel García Belmonte
La residencia es en el Black Box Studio que fundó hace diez años en la más absoluta independencia, el mexicano Carlos Pascual, quien en esta región ha tenido una carrera maratónica como escritor en lengua eslovena. El foro es pequeño y está enclavado en el centro de la ciudad, al lado de otro teatro independiente, el Glej.
Junto con Carlos, hace más de un año pensamos en un proyecto de teatro documento para trabajar con artistas que de alguna forma estuvieran atravesados por la idea de migración, la pérdida, la ausencia, un sentido de patria. Yo en ese entonces había estrenado en Praga la obra “De los muertos no se habla”, con el colectivo checo-alemán, Spielraum Kolletiv, con apoyo de la Unión Europea.
Hicimos una convocatoria interna previo a mi llegada y con ayuda de Carlos y Urška Centa, quien lidera una plataforma de creación interdisciplinar en Eslovenia, quedaron integrados en la propuesta de montaje, Alicia Ocadiz y Lara Matea, dos bailarinas-performers; la primera mexicana, con una importante trayectoria internacional y que ahora vive en Liubliana y la segunda, una joven con carrera en diversas compañías de danza e interdisciplina en varios países.
Trabajamos durante más de un mes en este montaje a manera de work in progress que llamamos, “Bocetar la ausencia”. Hicimos cartografía de la ciudad, fuimos a los datos duros de las oficinas de estadística de Eslovenia, escarbamos en la memoria de cada una, en su presente, en su dificultad o pericia para abrirse paso en la competida escena de Liubliana. Aquí, me cuentan, se produce casi todo de manera oficial y aunque hay una potente y maravillosa escena independiente, los foros y oportunidades de presentación no son muchos.

Hicimos un breve laboratorio para hacernos de los materiales sonoros, visuales y los registros fotográficos y audios posibles para ir seleccionando el material con el que trabajaríamos. Lara y Alicia escribieron relatos autobiográficos que fuimos integrando, al igual que los audios y pruebas de voz en off. Decidimos que íbamos a producir con lo mínimo y le daríamos potencia al cuerpo, la memoria, la complejidad del relato, el entrecruzamiento de materiales y objetos en una mezcla que en ese entonces pensábamos afortunada, sin saber cómo iba a funcionar.
Decidimos trabajar en tres lenguas, el esloveno, el español y el inglés, sin subtítulos, con Carlos integrado como un locutor off en vivo, a manera de lectura performática que enlazaba escenas, soltaba textos de autores mexicanos y eslovenos, y hacía reverberar los datos duros. La escena eslovena es difícil, cerrada, muy exigente y vacunada contra las sorpresas, ya que llegan espectáculos de gran parte del mundo a sus festivales.
Nos lanzamos pues con cuatro funciones y para nuestra sorpresa, tuvimos entradas agotadas, pues en las seis semanas que estuve en residencia, las performers como el público del teatro y las propias redes que se tejieron con artistas eslovenos, académicos e investigadores, hizo que se corriera la voz de que “un director mexicano trabajaba algo que parece interesante”.
El público, la mayoría de ellos artistas, amigos y personajes de la cultura eslovena, quedaron con buen sabor de boca, al menos eso nos lo dijeron en cada ocasión. Salieron seducidos, “tocados” por las conexiones que el montaje les sugirió, por las músicas, los relatos, el entrecruce de realidades, la brutalidad honesta de Lara y Alicia en la escena.
La noticia corrió muy rápido y el montaje tuvo una función más en Novo Mesto, en el vibrante centro JSKD – Javni sklad RS za kulturne dejavnosti, donde ocurre lo mejor de la oferta cultural en esta ciudad.
Fuimos invitados por la renombrada investigadora, dramaturga y crítica de las artes escénicas en Eslovenia, Andreja Kopač. Esto fue posible por el apoyo de Plataforma NEST, a cargo de Urška Centa, quien fue fundamental para adentrarnos y conectarnos con más y más creadores escénicos de aquí.
Durante la residencia, tuve el honor de impartir una conferencia sobre teatro y dramaturgia mexicana contemporánea en la Universidad de Liubliana y su Facultad de Filosofía, en colaboración con el Departamento de Lenguas y Literaturas Romances y la Cátedra de Hispanística, por invitación de la Doctora Gemma Santiago Alonso. La confabuladora de esto fue la Maestra y traductora, Mojca Medvedšek.
Bocetar la ausencia tiene por ahora más invitaciones en Eslovenia para presentarse. Todos esperamos que así suceda.
*El proyecto fue realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales.



