Cada martes la puede ver a las ocho en el Teatro Wilberto Cantón, atrás del Insurgentes

Nos recibe una tela con una surrealista tela de Raquel Pipal, donde hay árboles y maleza que se pierden en el infinito, para dar acceso a tres damas que van entremezclando diálogos de lo más variado: datos históricos con rompimientos al siglo XXI para mostrar que hay féminas para rato largo.
Loreli Mancilla, Angélica Lara y Lisbi Cuéllar interpretan a La Güera Rodriguez, Graciela Olmos (La Bandida) y La comandante Ramona, en ese orden; las tres tienen como características la sencillez, belleza plástica y sinceridad actoral sin trucos, de las que hacen gala.
No les podría platicar la vida de cada una, las aventuras, avatares, desarrollo, anécdotas que dan marco a lo que tienen en común: no se someten al yugo de la época, no la pueden someter la sociedad, la época y menos: los hombres. Se van a mostrar cada una con la perspicacia, ingenio, malicia, y claro, belleza y atributos personalísimos que les van a llevar a las páginas de la historia.
La Güera Rodríguez le va contar que será amiga del Emperador de México Agustín de Iturbide; La Bandida tendrá un especial contacto con Marco Antonio Muñiz y Los Tres Ases, en la Casa más famosa de México; y la Comandanta Ramona mostrará que tuvo sobrado valor para luchar al lado del Subcomandante Marcos, hasta que la enfermedad le detuvo.
Cada una ayudó a transformar México, a quitar telarañas del enquistado machismo, de los límites que marcaba la sociedad civil, religiosa y política, a través de los siglos han avanzado muy lentamente. Estas tres mujeres en manos de la dramaturga Gilda Salinas, logra obras fantásticas y creativas, para mostrarnos su valor (en ambos sentidos) logra crear personajes muy diferentes, que se equiparan en su gigantesca trascendencia. Y Así se evita que se pierdan con el paso de los años.
Han logrado dar un paso adelante, ya que poco a poco han logrado que los géneros aprendan a convivir y no a luchar. Colaboración es el secreto.
Hay un gran uso del humor, para que usted tenga tiempo de reflexionar sobre el tiempo y la importancia de cada una; disfrutando al mismo tiempo, del vestuario de Cristina Sauza, la coreografía de Eduardo Lamegas Vega y la bella iluminación de Carmen Ceja.
La armoniosa, brillante, dirección es de Marta Luna, a quien tiene tiempo no veíamos, es excelente su trabajo, pues reúne las características necesarias de buen ritmo y trazo.
Cada martes la puede ver a las ocho en el Teatro Wilberto Cantón, atrás del Insurgentes, por cierto, tiene estacionamiento que es muy útil para los días de lluvia.
Es una obra que le va a divertir por su nostalgia, dirección y actuaciones; además, le transmitirá ideas importantes.



