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Anamaría Willars indaga en el absurdo, la fantasía y la poesía en el teatro y la cotidianeidad

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Se presenta este viernes 4 de septiembre en la Biblioteca del CEIIDA de la UANL

Anamaría Willars Vargas tiene 26 años, es egresada de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y vive desde hace cuatro años en Brooklyn, Nueva York.

“Siempre quise vivir y estudiar fuera del país para conocer otras maneras de hacer arte. Terminé la prepa a los 17 años. Quise ir a la Ciudad de México, pero no me aceptaron por ser menor de edad”, dice la actriz, quien se ha abierto paso obteniendo becas y con diversos trabajos.

El arte del norte de México

“Estudié teatro en el norte del país (UANL), en mi juventud rebelde y resistente. Y eso me dio una perspectiva de la cultura del norte de México y de cómo me relaciono con este. Después trabajé con el maestro Rogelio Villarreal, en obras de la facultad. Me gradué y seguí trabajando en teatro con proyectos de Conarte.

“Me vine a Estados Unidos, estudié una maestría en Teatro Contemporáneo y Performance en The New School y un minor en estudios de Media. Mientras, trabajé en obras en La MaMa y en Under the Radar Festival. Eso fue interesante por ver otras maneras de hacer teatro y de presentar la mía.

“Una de mis maestras, que también fue mi directora, es rusa, entre otros maestros que he tenido de Sri Lanka, griegos y estadounidenses, y yo tenía como referente a México. Lo que aprendí como impulsora fue interesante.

“Ahí comencé a hacer obras híbridas: clown, performance, música, danza, cosas que tienen que ver con site-specific (obra específica de sitio). Hice esas obras en Nueva York y ahora me presento en Monterrey.”

No pertenece a ninguna compañía

“Este proyecto que presento ahora en Monterrey, el unipersonal Dame tu amor, tu corazón & a Bunny, es el primero que hago desde cero”, cuenta Willars. “Un clown show que he presentado ya varias veces en Nueva York, para el que sí me apoyó un equipo con el que generé eso: una dramaturga, un asistente de clown, una coreógrafa, una persona que me ayudó con props y todo lo escenográfico. Yo planteaba mis propuestas y luego, tras el diálogo, creábamos algo. Y sí, al inicio es un trabajo desde lo individual.

“Pero de lo que me he dado cuenta es de que el teatro no es tan divertido ni es tan emocionante cuando lo hace uno solo. Lo padre es la comunidad, y este nuevo proyecto, aunque soy yo y mi compañera Adriana Guty, y aunque yo lo esté creando, se trata sobre eso: es participativo y quiero que la audiencia también forme parte de él, porque para mí lo importante es la comunidad, la gente, nosotros.”

Llegar a Brooklyn

“Llegué a través de mis maestros, que me veían emocionada de aprender. Estudié una maestría y ellos me invitaban a proyectos. Y trabajé con Visual Echo, compañía de mi maestra y mentora Irina Kruzhilina, que es rusa.

“Y así me fueron convocando. El decano de The New School me recomendó para audicionar en la Labyrinth Theater Company, compañía de latinos con más de 30 años en Nueva York. Tienen en sus filas a Pedro Pascal, a María Elena Fornés, cubana impresionante, escritora revolucionaria.

“Me invitaron, audicioné y, tras un intensivo con ellos, aprendí de la compañía. No soy parte de la compañía, pero de ahí tengo un cohort, un grupo de jóvenes creadores.

“Cuando trabajas con personas que tienen una manera distinta de ver el mundo (devising work), se crea algo inimaginable. No tienes clara una idea, se decide trabajar en un espacio y todos juntos creamos, volamos y exploramos. Cuando pasa eso, te das cuenta de que lo que pudiste haber creado tú solo es más limitado. Cuando te abres, la cuestión central es qué significa ser humano y cómo funciona, porque creo que yo no lo entiendo; por eso investigo.”

Tu búsqueda no es la del teatro profesional clásico, buscas otra cosa…

AW: “Me tomó mucho entender el teatro-teatro, que yo relaciono con el teatro norteamericano. Lo estudié tres años y yo lo rechazaba: ‘Es que no lo entiendo’, decía. Hasta que vi una obra que se llama English, de Sanaz Toossi, nominada a un Tony el año pasado, y ahí fue cuando entendí la riqueza del teatro tradicional, digamos.

“Mi maestra se llama Marjan Neshat. Para mí, la manera en la que experimento la vida, y creo que es algo de la juventud, considero que las redes sociales son tan absurdas y la manera en la que el mundo sucede es tan fragmentada, que para mí el teatro normal se me hace como una falta de respeto a la audiencia cuando yo lo estoy viendo. Yo no experimento la vida de esta manera.

“Entonces me gustaría una manera de ver el teatro que sea absurda, fantasiosa y satírica, poética, fuera de lo normal, porque esa es la manera en la que yo experimento la cotidianeidad.”

El aspecto social y la sanación a través del teatro

AW: “A mí el teatro me ha sanado”, asegura. “Viendo teatro y viendo arte fue cuando me entendí, y creo que yo busco hacer todo esto porque busco entender qué significa ser humano. Eso es lo que me permite seguir generando y seguir indagando, y es en esta búsqueda donde encuentro sanación, empatía y mis cosas vulgares y mis cosas grotescas y mis cosas vulnerables como niña que no quiero que nadie vea. Las respuestas las he encontrado en el teatro.”

En Monterrey

“En Monterrey presento una obra gratuita para todo público”, expresa. “Es específica de sitio para una biblioteca del CEIIDA. Quiero que el público haga suyo ese espacio. Cuando era estudiante, ahí me la pasaba, expandiendo la mente, y me permitía relacionarme con el arte y hacerlo mío.”

El Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes (CEIIDA) de la UANL cuenta con acervos y bibliotecas especializados en Artes Visuales, Artes Escénicas y Música.

Willars comenta que, entre becas, donaciones y trabajos diversos que ha tenido, no siempre tiene posibilidad de hacer una obra.

“Mi sistema económico ahorita no me permite hacer un espectáculo teatral, pero el propósito es estar juntos con las personas en algo artístico; los elementos son más sencillos. Yo estudié a Grotowski, estudié Teatro Pobre. Lo que tenemos es el cuerpo, la historia y con eso nos vamos. Si no tenemos vestuario ni escenografía, no importa. El teatro es un servicio, es como la medicina, la salud, un servicio para la comunidad”, expresa la también maestra.

Se presenta este viernes 4 de septiembre a las 16:00 horas como parte del proyecto Biblioteca en Espiral (teatro inmersivo e interactivo). Entrada libre, pero con cupo limitado.

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