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En guerra, el bélico absurdo

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Corta temporada en El 77 Centro Cultural Autogestivo y una última función el próximo viernes 31 de julio

El autor de la obra lleva al proscenio literario su discurso antibelicista y la relación entre estos dos personaje. Fotos: Adrián Martagon.

Bajo los tenues y cenicientos destellos de una trinchera que prescinde de coordenadas geográficas se despliega con fuerza desoladora En guerra, una pieza profundamente contemporánea escrita por el director y dramaturgo Chino Damián. Esta obra nos expone las condiciones bélicas que deberán enfrentar una pareja de militares mientras se cuestionan entre balas los motivos que los han conducido al frente de batalla.

Desde los primeros minutos queda establecida la áspera jerarquía castrense que los determina. El soldado sangriento (interpretado por Emmanuel Sotelo) es cándido, ingenuo y extrañamente optimista. Este hombre continuamente busca la aprobación de su teniente, quien corresponde a sus pequeñas hazañas ascendiéndolo arbitrariamente de rango militar. El teniente (Israel Sosa) es rígido y autoritario en respuesta al profundo dolor que lleva en el alma. Este contraste entre ambos personajes produce situaciones ridículas y absurdas que son motivo de hilaridad.

La dramaturgia se mueve por los derroteros del humor absurdo, estilo que rima inmediatamente con el teatro y los temas de Samuel Beckett. Los erotemas flotan en el aire suspendidos por la conversación inagotable de una pareja masculina que se encuentra imposibilitada para romper con sus condiciones trágicas. Aquí está presente también el existencialismo de tesis «a la Bernard Shaw» pero con ritmo hispano y la tradicional necrofilia mexicana. El dramaturgo lleva al proscenio literario su discurso antibelicista y la relación entre estos dos personajes. En un segundo término está la fábula y al margen quedan las particularidades históricas y geográficas lo anecdótico y circunstancial.

Este pulso antibelicista dialoga de forma directa con los grandes hitos cinematográficos del mismo corte, como el clásico Armas al hombro y El gran dictador de Charles Chaplin o ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú de Stanley Kubrick —con la que incluso comparte resonancias musicales—. En el ámbito nacional, la puesta encuentra un vínculo entrañable y evidente con el humor de los célebres Polivoces, en particular con el sketch de Juan Garrison y Agallón Mafafas, interpretados por Enrique Cuenca y Eduardo Manzano respectivamente. En conversación con el director me hizo saber que esta apreciación era correcta y que fue una indicación sobre la que trabajaron los actores para encontrar esa dinámica clownesca entre cara blanca y augusto. Ese bamboleó jerárquico dota de dinamismo la relación de los personajes inspirados en la milicia. La memoria del teatro nacional también registra antecedentes notables de comedias antibelicistas como Guerra, a clown play  producida por La Piara Teatro con Artús Chávez, Madeleine Sierra y Fernando Córdoba, estrenada en el  ya lejano 2012 en el Foro Shakespeare.

La puesta en escena de En guerra es minimalista y oportuna. El espacio está delimitado por varios sacos que irán cambiando su disposición a lo largo de la pieza para significar los estadios de los personajes. Ambos actores se encuentran en constante equilibrio visual, pero también rompen con temeridad la cuarta pared.

«Nos dijeron que la muerte rondaba nuestras casas y que solo podíamos librarnos de ella si veníamos a combatir»

 Israel Sosa interpreta al teniente con rigidez militar y una profunda fuerza corporal. El actor tiene una querencia constante a buscar la grandilocuencia del gesto y el grito desgarrador y prolongado como si habitara una película de terror. Contrasta con la interpretación de Emmanuel Sotelo quien busca penetrar en el humor absurdo desde la cotidianidad del sujeto que es inconsciente del ridículo en el que está cayendo. Ambos actores no cazan la carcajada ni se regodean con la risa del espectador, sino que habitan el estrafalario universo grotesco.

Chino Damián debutó como director escénico en 2015 con la obra Los corolarios de la oruga de Daniel Serrano en el Teatro La Capilla. Después de varios años de búsqueda artística por Argentina regresa a los escenarios mexicanos con esta pieza donde expone su leitmotiv. Obsesiones recurrentes como la metateatralidad, el universo shakesperiano y la crítica social están presentes en esta puesta en escena que es sintética y frontal. 

En guerra tiene por el momento una corta temporada en El77 Centro Cultural Autogestivo y le queda una última función el próximo viernes 31 de julio a las 20:30 h. Las entradas  tienen un precio general de $300 y los boletos están a la venta en boletopolis.com y en las taquillas del recinto. Es una obra recomendada para mayores de 16 años.

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