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Wolfgang Schneider, 2003

Date:

Wolfgang Schneider, Presidente de assitej Internacional

Los niños necesitan teatro

El teatro para niños es una contemplación de la vida, un espejo de los tiempos y un estímulo para echar mano de nuestra fantasía al lidiar con los hechos. Las obras tienen su origen en la realidad que viven los niños y jóvenes, ellos se enfrentan a historias cotidianas, con la familia, en la escuela, en las actividades que realizan en su tiempo libre. Las personas en el escenario están en contacto con las personas del público.

El teatro para niños es un medio de fantasía social. Esta segunda realidad permite el reconocimiento, sirve como demostración y representa, incita al asombro y a la reflexión. Integra todo el ancho mundo en el pequeño espacio del escenario. Los conflictos son llamados por su nombre y los problemas se discuten abiertamente. Puede intentarse la rebelión y no se prohíbe la ira. Muchas cosas son posibles en escena. La conducta democrática, las habilidades sociales y, desde luego, los sueños.

El teatro para niños es una escuela de la percepción. Las producciones se caracterizan por espléndidos escenarios o por salones vacíos. Se echa mano de vestuario y máscaras, hasta el dedo meñique cumple un papel, lo mismo que un cinturón, un violín o una luz sobre el escenario. El teatro en tanto código que espera ser decodificado. En el mejor de los casos, es la educación estética por excelencia.

El teatro para niños es una experiencia que tiene que ver con sentimientos. ¿Qué es la amabilidad, el placer, las preocupaciones, el temor? Alternar cubetadas de agua fría y caliente, sin mojar a nadie, eso es lo que hace que una obra sea buena. Compartir el temor, la dicha, la vida. No por los sentimientos en sí ni por el efecto fácil, sino por la historia misma que se cuenta, por el material existencial. Es precisamente en este sentido que resulta crucial tener cuidado, pues los niños y los jóvenes quieren ser tomados en serio.

El teatro para niños está hecho para contar historias. En el sentido más exacto de la palabra: Había una vez… Escúchenme con atención. Tú y yo, y nosotros. Se trata de algo de hace mucho, mucho tiempo, y de algo de ahora. En el comienzo estaba el mundo. En el final está la experiencia. Historias crípticas, pues las vidas de los niños no son miel sobre hojuelas. Es por ello que ambos lados de las historias, el oscuro y el luminoso, forman parte de la escena, esto es, del mundo.

Existe un tipo de teatro para niños que no sólo desafía los prejuicios respecto a las audiencias jóvenes, y que podría hacerse más accesible en cuanto a forma y contenido (como los menús de los niños: mitad de precio, mitad de porción), sino que es también capaz de mostrar en su trabajo cotidiano que justo estos adultos en ciernes se encuentran más que abiertos al pensamiento abstracto y al absurdo. Así como a los materiales de índole existencial y experimental. La medida de todo esto parece estar relacionada con la verdad de la actuación, la comunicación entre los actores, entre los que actúan sobre el escenario y los que lo hacen como audiencia.Para luchar por este tipo de teatro para niños, 75 centros de assitej de todo el mundo mostrarán el potencial artístico y sociopolítico que puede haber en las producciones de teatro para niños y jóvenes.

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