Se presenta los domingos 22 y 29 de junio, 6 y 13 de julio en la caja negra de El 77, Centro Cultural Autogestivo

Una muchacha de veinticuatro años empapó un algodón en cloroformo y se lo llevó a la cara y se acostó en la cama… Así murió. Antes de morir, escribió la siguiente nota: “Me apresto a emprender un largo viaje. Si el intento no sale bien, que todos se reúnan para esperar mi resurrección con copas de Clicquot. Si sale bien, ruego que no me entierren hasta que esté muerta del todo, pues resulta muy desagradable despertarse en un ataúd bajo tierra. ¡No es nada chic!” Esta narración perturbó durante largo rato el alma de Dostoyevski. Sobre todo, pensar que el remate de una carta suicida es “no es nada chic”. Para el gigante de la novela rusa el tema del suicidio era un asunto sumamente importante y este final frivolizaba la muerte. Nadie podrá saber qué pasaba por la mente de aquella muchachita rusa para elegir esas palabras durante sus últimos minutos. Tal vez solo era una suicida con un sentido del humor especial.
El domingo 15 de junio estrenó Untitled play: fragmentos de una crisis, una obra biográfica que dialoga con bastante sentido del humor la crisis deprimente de su protagonista: Alex Alcántara (actor y dramaturgo del montaje) quien padeció durante la pandemia, una depresión caótica que incluso le hizo rozar la muerte. La obra es un diálogo de Alex con sus múltiples personalidades que le acompañaron por este calvario. Este recurso dramatúrgico nos puede recordar a Opción múltiple de Luis Mario Moncada, donde las diversas personalidades de una chica le acompañan en el galimatías de sus relaciones amorosas.
Alex Alcántara es un joven bastante alto que ronda los veinte años y es egresado de la Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro. Alex gusta de participar en slams de poesía, es seguidor del estandopero depresivo Spalding Gray, gusta del teatro del absurdo de Samuel Beckett y reconoce como una influencia particular para su biodrama la cinta Joker (2019) y el teatro de Sergio Blanco. Esta influencia anglosajona es perceptible en el tono milenarista del montaje. Sin duda, la depresión de Alcántara tiene un sabor más agringado y contemporáneo que las formas depresivas de antaño, aderezadas tal vez por canciones de José Alfredo Jiménez y José José con momentos intensos para los poetas malditos.
La obra de teatro tiene una estructura episódica, cada cuadro es un episodio en la depresión del joven Alcántara. El vestuario (jeans negros y camisa a cuadros abierta para dejar ver una playera con estampado de cerebro) incluso recuerda a la sitcom Drake y Josh. Alex nos recuerda que la depresión no es solamente un tipo taciturno y cabizbajo que se puede mirar en una fotografía en sepia; por el contrario, la depresión tiene muchos colores: estridentes, chillones, opacos, chispeantes y oscuros. La depresión es una enfermedad que puede ser funcional e imperceptible.
La obra tiene una estructura en dos actos: la primera parte es explícitamente cómica y delirante, mientras la segunda es más dramática y ambigua. En el primer acto de la puesta en escena sobresalen algunas situaciones jocosas como invitar a un programa de talk show televisivo a Spalding Gray para cuestionarle sobre su suicidio y sus monólogos amargos. La entrevista es traducida en simultáneo por dos españoles que ejecutan la traducción al estilo de A todo gas o Soñando, soñando triunfé patinando. La primera parte de la obra se remata por todo lo alto con un número musical al ritmo de Soldado del amor. Mientras Alex está en crisis con el chat abierto de su novia y se encuentra patidifuso frente al temible “visto” entra un pelotón de marchantes cargados con teclados inalámbricos dispuestos a escribir los versos más tristes esa noche. El pelotón bombardea de cariños melosos y emoticonos el chat de la señorita quien responde con un fulminante: ✓✓

El segundo acto de la obra se mueve dubitativamente entre un tono melodramático que se niega a soltar los últimos suspiros que le quedan de comedia. De pronto se proyecta al fondo del escenario un infomercial que insinúa una burla hacia las feisbukeras frases del tipo “échale ganas”, “Está bien no estar bien” y otros slogans de la autoayuda que pululan en los círculos deprimentes. El discurso de la obra se tambalea y no fija una postura clara frente al tratamiento médico de la depresión.
Para Dostoyevski, las ideas del suicida estaban relacionadas directamente con la idea de Dios. Kirilov, el suicida lógico de Los Endemoniados, está dispuesto a inmolarse con tal de comprobar en su persona la inexistencia de Dios. En Untitled playla presencia de Dios brilla por su ausencia, así como la anagnórisis. Aunque por momentos las personalidades de Alex hacen las veces de coro griego que confronta al personaje, los elementos de la tragedia griega más relevantes, como el vínculo con Lo Divino o el reconocimiento del error trágico que sostiene al personaje en su incómoda situación están ausentes. Aunque las pretensiones dramatúrgicas no vayan hacia un tratamiento clásico, sí es sorprendente que el personaje no experimente un proceso de reconocimiento. El origen de su depresión es incierto y por momentos esa incertidumbre deprimente envuelve la dramaturgia en un desconcertante desarrollo.
“Cuando se inicia el círculo de la depresión es por causa de un detonante. El detonante es un suceso traumático generalmente asociado a la pérdida. Esta puede ser real o no, y encontrarse en el terreno de lo simbólico. El paciente se percibe a sí mismo como carente de toda capacidad para afrontar determinada situación. Siempre el trasfondo de la crisis de depresión es una pérdida, frente a la cual el sujeto experimenta mucha vulnerabilidad. Entonces comienza el círculo vicioso de la depresión, que no se detiene hasta identificar cuáles son las creencias que lo soportan” Así lo refiere la Maestra en Terapia Cognitivo Conductual Nallely Domínguez Hernández.
Los actores que interpretan el coro de personalidades “alexinas” son Aleida Méndez, Tristán Bodega y Néstor Alán. Aleida representa por momentos la amistad incondicional o el candor materno. Tristán Bodega encarna con gracilidad al sujeto lúdico que soporta como un placebo la melancolía perpetua. Néstor Alán encarna la personalidad más fuerte y determinante de Alex. A veces esta voz, taladrante y luciferina, lleva a la lona al protagonista, pero en otros momentos es el grito de guerra que necesita para ponerse en pie. El equipo está dirigido por César Mariano quien como novel director ha consolidado en escena una dramaturgia tan temeraria como tremendista. La iluminación y escenografía llevan la rúbrica de Julieta Valverde quien recupera la estética multicolor de un foro de televisión al estilo de los talk shows norteamericanos del siglo pasado.
Untitled play se presenta los domingos 22 y 29 de junio, 6 y 13 de julio en la caja negra de El77, Centro Cultural Autogestivo ubicado en Abraham González 77, en el corazón de la colonia Juárez, en la zona del “off Broadway” chilango. Los boletos tienen un costo de $250.00 y están a la venta en Boletópolis.com y en las taquillas del recinto.


