El compositor celebra 25 años de trayectoria con un disco que recopila música original de 2002 a 2024
“Siempre he pensado que hay que darle el lugar que merece a la música en las artes escénicas. Como los músicos no están visibles en escena, muchas veces ni siquiera los consideran en el presupuesto”.
Habla Rodrigo Castillo Filomarino, compositor especializado en música para teatro, danza y cine, quien el próximo 24 de octubre a las 19:00 horas presentará 25 años de música para las artes escénicas, una producción fonográfica en el Pabellón Jardín Escénico del Centro Cultural del Bosque, gracias al respaldo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales de la Secretaría de Cultura. El disco recopila parte de su obra desde 2002 hasta 2024.
Rodrigo, con quien tuvimos una breve charla, ha compuesto música original para todo tipo de formatos: teatro, danza, cine, comedia musical, diseño sonoro y obras de concierto —desde orquestas hasta piezas para piano—, consolidando una carrera sólida en el gremio escénico.
La celebración:
“La idea de este proyecto surge de una inquietud gremial. Componer música para escena es una especialización, como lo es componer para cine o para concierto. Pero como la música no se ve, muchas veces no se valora. Los productores no entienden que no se crea por generación espontánea. A veces no hay ni presupuesto, o te piden que pongas dinero de tu bolsa. A mí eso nunca me ha limitado creativamente, pero claro que sí afecta la calidad que uno podría ofrecer con más recursos”.
“Pensé en aplicar a un apoyo del extinto FONCA para grabar una recopilación de mi trabajo, pero con condiciones dignas: músicos profesionales, buen estudio, mezcla, producción como se debe. Así empezó esta odisea de revisar mi obra”.
Rodrigo seleccionó piezas entre más de 700 pistas y un centenar de obras creadas para escena desde 1999, cuando arrancó su carrera con la Compañía Nacional de Teatro, hasta sus trabajos más recientes.
JR: Son 25 años haciendo música para danza y teatro, en los que te tocó desde la pandemia hasta la llegada del iPhone…
RC: ¡Sí, justo! He visto todos los cambios en los modelos de producción, tanto institucionales como independientes. Ha habido una pauperización en general. Y ni modo, los creadores tenemos que seguir creando y adaptarnos.
Antes de la pandemia, tuve una beca y se me ocurrió lanzar un festival online: Corona Dance Fest. Invitaba a bailarines de todo el mundo a mandarme sus videodanzas y yo componía música original para ellas. Todo fue gratuito. Empezó con Manuel Ballesteros y terminé haciendo más de 130 piezas con más de 250 bailarines de unos 30 países. Me la pasaba componiendo todo el día. Lo hice porque muchas amistades estaban en crisis por el encierro. Yo tenía mi beca y me sentía con la responsabilidad de devolver algo. Fue mi forma de retribuir socialmente.
En el disco hay una pieza que compuse para la clausura de ese festival. La presentación será solo en formato digital, pero quiero sacar una edición física antes de que acabe el año… si el dinero alcanza.
JR: Después de tantos años, aciertos y errores… ¿cómo te sientes como compositor?
RC: Me siento contento. Ha sido una carrera que se ha ido solidificando tanto en lo creativo como en lo estético. Sí he tenido mis crisis; hubo un momento en que pensé: “ya me estoy copiando”. Luego lo entendí: “ok, tengo un estilo”. Y eso también me ha jugado en contra, porque algunos creen que soy muy caro o inaccesible y no me invitan a colaborar. Llevo como 10 años en la batalla por dignificar el trabajo del compositor en escena. Muchas veces ni siquiera nos mencionan en las notas de prensa, se enfocan en los directores y actores. Si bien nos va, mencionan aliluminador. Y con los EFIS ni se diga, quieren pagarte tres pesos, o debajo del tabulador del INBAL. Yo ya no transo con eso.
JR: Siempre has trabajado en teatro y danza independientes…
RC: Siempre me he movido entre lo independiente y lo institucional, pero casi siempre en propuestas de autor. He trabajado con CEPRODAC, la Compañía Nacional de Danza, y otras instituciones, pero lo mío ha sido el teatro de búsqueda.
JR: ¿Cómo armaste este material?
RC: Fue todo un reto. Tengo más de cien obras, y cada una puede tener entre 5 y 15 tracks. Son unas 700 o más piezas. Lo primero fue dejar el ego atrás, revisar mi historia y decir: “esto forma parte de mi vida y también de la historia del teatro y la danza en México”. La idea es mostrar un abanico amplio de lo que he hecho.
JR: ¿Alguna pieza favorita?
RC: Una que me gusta mucho es Eco, que escribí y dirigí yo mismo. Fue un monólogo con José Alberto Gallardo (director y dramaturgo) y Yansi Méndez (bailarina). Como era el director, sabía lo que necesitaba. Otra es Elegía, que surgió en el festival del que te hablé, en pandemia. Les di a los creadores escénicos unas pequeñas guías para crear libremente, edité la videodanza y compuse la música. Es una elegía para todos los muertos por COVID. Le tengo mucho cariño.
JR: ¿Qué hay de otros compositores como tú? ¿Hay competencia?
RC: No lo veo como competencia. Cuando empecé, éramos pocos, y seguimos siendo pocos. A veces los directores tienen un amigo que les hace la música, o la bajan de Spotify o YouTube, y con eso arman todo. Pero los que realmente nos dedicamos a esto somos contados. Por ejemplo, Chas (Joaquín López), que es muy reconocido en danza. Luego vienen otros más jóvenes como David Almaga, que está construyendo una carrera interesante. Y eso me da gusto, porque entre más seamos, más se fortalece el gremio.
JR: Como Steven Brown, que estaba en escena en Final de partida… ¿tú has estado en escena, o siempre es música grabada?
RC: Me ha tocado de todo, pero lo más común es que no haya músicos en vivo. Por una parte, hay que pagar otro sueldo, y eso ya lo vuelve complicado. Pero además no siempre entra en la visión estética de los directores. No hay nada más feo que poner a un músico en escena solo “porque sí”, sin una razón clara. Si va a haber música en vivo, tiene que haber diálogo y justificación escénica.
JR: ¿Cómo será la presentación del 24?
RC: Hablará Luis Mario Moncada, que tiene un discurso siempre padre, también Leticia Alvarado y Luis Alcocer. En el concierto participan: Mónica del Aguila, Héctor Ocampo, Laura Ramírez, Noemi Nicolau, Norma Angélica Vargas, Gark Sepher, Miguel Ángel Angul, Oscar González, Edgar Sierra y Edgar Bennet. Presentaré un video y fragmentos de las obras. Al final, tomaré la palabra para agradecer y responder preguntas. También quiero dedicar unas palabras al actor Humberto Yáñez, que falleció recientemente y con quien trabajé mucho. Me pasa algo curioso: cada vez que saco un disco, alguien cercano muere. Este va por él.

Rodrigo estudió composición en la Escuela Superior de Música con maestros como Mario Lavista, Arturo Márquez, Héctor Quintanar y otros. También estudió Dirección de Orquesta en el Centro Cultural Ollin Yoliztli.
Ha trabajado con más de 20 directores y coreógrafos nacionales e internacionales, y ha compuesto música para más de 100 obras. Desde 2007 ha hecho diseño sonoro para cine y documentales, y ha ganado premios como el Oídos de Oro (2015) y el reconocimiento de la Agrupación de Críticos y Periodistas de Teatro (2018).
Además, ha publicado discos como Puente de vista y Ditirambos, buscando preservar y difundir la música para las artes escénicas como parte fundamental de la cultura mexicana.
La presentación: 24 de octubre,19:00 h. Pabellón Jardín Escénico, Centro Cultural del Bosque. Entrada libre



