Teatrikando

Obra escrita por Carla Lorena Bauche, a quien usted recuerda porque recientemente dirigió Como México no hay dos, gracias a Dios, obra de su padre, Manuel Bauche Alcalde, a quien podemos recordar leyendo el Diccionario Mexicano de Teatro, compilado por Edgar Ceballos, recién fallecido. Ahí leemos que fue un director y dramaturgo mexicano egresado de la EAT del INBA. Inició muy joven (a los 4 años de edad) en una película y luego en El hombre, la bestia y la virtud, de Pirandello, en 1949. Ahí empezó una gran tradición que dejaría grata memoria entre los aficionados al teatro político, entre otros géneros, a quien recordamos con cariño y admiración (como simples espectadores).
El grupo lleva el nombre de su padre.
Bueno, pues acudí a ver esta “Comedia de alcoba…” para tener un momento de risas inteligentes, porque de eso se trata: no tan solo de provocar carcajadas, sino también de aportar ideas y reflexiones al espectador.
Es una pareja integrada (o al menos eso creen) por Viridiana Monteagudo y Daniel Ibarra. Ella es una joven actriz que, como muchas, anda a la cacería de entrevistas y castings para conseguir el anhelado montaje que la lleve al éxito. Él es ingeniero en sistemas y le va bien económicamente. Sostienen conversaciones en las que el diálogo es chispeante y jocoso; hay avances y retrocesos, lo mismo que zigzags violentos, pero siempre existe una línea central: quieren que esa relación sea duradera. Cenan, toman vino; una laptop es la reina de la mesa, pues siguen trabajando durante sus amorosas conversaciones.
No debo contar más. Pero hay vuelcos en la trama que satisfacen las inquietudes y preguntas que todos quisiéramos hacerles. El ademán amplio se alterna con actuaciones más reflexivas, para que veamos su psicología. Ella —lo mismo que él— quiere su espacio para mostrar al otro lo mejor de sí misma, sin revelar el cien por ciento; deja algo reservado para el público, que es el único que aprecia sus pensamientos.
Ella es Viridiana Monteagudo, actriz que ha demostrado todas sus potencialidades: desde Lucrecia (teatro cabaret), Qué es el amor (comedia) y Antes del desayuno (drama de Eugene O’Neill), entre muchas otras producciones que ha estelarizado. Él es Daniel Ibarra, muy joven, proveniente de provincia, que ha trabajado en múltiples obras. Ambos poseen gran naturalidad, ritmo personal, buen uso de la voz y ritmo escénico, lo que mantiene nuestro interés por saber el futuro de esta juvenil pareja.
Es inteligente el texto, como les decía, porque esa risa que provocan los diálogos bien tejidos por la dramaturga, Carla Lorena, nos lleva a pensar en las razones que tiene cada uno para argumentar su conducta; pero ese pensamiento se ve interrumpido por un nuevo giro informativo que detona otra acción. Está bien urdida la maliciosa forma de darnos información valiosa para quienes conviven en pareja —que somos todos—.
Obra en un acto, de 90 minutos, con vestuarios múltiples bien escogidos, escenografía minimalista útil para la acción y muy bien musicalizada.
Se puede ver en el Foro Shakespeare, los sábados a las 20:30 horas. Tiene muy buena taquilla, por lo que es conveniente llegar con anticipación.



