Teatrikando

—Así se llama, no estoy bromeando—
El nombre de la obra denota la ironía sarcástica del autor André Santaella al tomar las famosas líneas de Sor Juana para hacer un juego que nos llevará a reconocer… que tiene toda la razón.
Es como si Molière reviviera para hacer conciencia, ya no del exceso al economizar de Harpagón en El avaro, sino de la cómica y dramática forma de mandar a la cárcel a un varón por una mentira. En la sociedad actual, en que se le cancelan todos los derechos antes de tener un juicio, donde el inocente es inocente hasta que no le prueben lo contrario.
Pero eso es sólo una pequeña parte de lo que hoy tengo que decir. Se caracteriza como una dama el autor, André Santaella, demostrando que la feminidad se actúa así, con moderación, sin amaneramientos; el objetivo es ser un personaje que va de la farsa a la comedia. Y lo logra.
José Antonio López Tercero, de larga carrera en el teatro musical, ahora aborda la transformación en la tía que viene de Estados Unidos para saludar a su sobrina. Convence.
Pero no debo contarle más para no acabar con la ilusión óptica de ver a Santaella como una muchacha y luego a López Tercero intentar un truco en que su identidad es la base para desenmascarar a los rufianes.
Queda dicho que André y José Antonio hacen a Miguel y César Dorian, quienes son hijo y padre. Después viene una lista: Danna es Brenda Aragón / Lucero Pérez. Ana Paula: Litsie Maryann. Cristina: Mariana Espinosa / Danna Fuentes. Juan Pablo: Fernando Alzaga y Alejandro: Kike Velázquez. Quienes completan el reparto, que está muy bien integrado para dar a las acciones un ritmo ascendente. Vestuario, música y sencilla escenografía son las adecuadas para esta narración escénica.
Es una gran broma, como todo lo que hicieron Molière, Ray Cooney o Neil Simon, que de gag en gag dejan una enseñanza. Fieles a la definición de comedia, que es criticar y exponer los defectos humanos.
Dirección, Producción y Dramaturgia: André Santaella.
En el foro La Diva, de 120 butacas, en el Teatro Silvia Pasquel, de la colonia Condesa. Los sábados a las cinco; puede salir e irse a cenar para platicar sobre la obra. Ahí seguramente escuchará decir: “Tan malas son las injusticias contra las mujeres como contra los hombres”.
Recomendable.



