“Se les ha vuelto costumbre, Cilisa. Nada falta para que sea algo normal, y antes de que siquiera des un paso, lo habrán hecho ley. Antes era cuestión de dar anillos, de quitarlos, de buques cargados de oro y especias, de poetas y arpas en los banquetes. Y si se requería un sacrificio, mataban una ternera o un ciervo. Hoy matan niñas. La sangre de niñas inmaculadas es lo que quieren estos nuevos dioses. ¿De qué se trata este nuevo pacto de horror entre los hombres?” —Clitemnestra

Marina de Tavira vuelve a interpretar a Clitemnestra en la obra La niña en el altar, de la dramaturga irlandesa Marina Carr, dirigida por Enrique Singer. La obra se estrenó a principios del año pasado en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky.
En diversas ocasiones, la actriz, que viene de cerrar un círculo virtuoso en Tamaulipas con el monólogo Antígona González, ha comentado que regresar a los mitos permite confrontar las narrativas que han moldeado nuestra sociedad. Sobre La niña en el altar, ha afirmado que el montaje nos arroja a una reflexión acerca de la violencia patriarcal, la guerra y el sacrificio de las infancias a través de gestos y lenguaje teatral. La niña en el altar fue presentada originalmente en la ciudad de Londres hace 4 años.
Marina ha expresado que Clitemnestra es una voz que clama por justicia en un mundo donde las violencias patriarcales siguen vigentes. Se trata de un texto que habla de cómo las infancias son sacrificadas por sistemas de poder que hay en nuestros días.
La puesta en escena, crea un vínculo directo con el público al combinar belleza poética con la crudeza del tema que aborda, dice Marina.
La niña en el altar, reinventa la tragedia griega de la mano de Marina Carr, al reinventar los clásicos griegos Ifigenia en Áulide y Agamenón. Desde su perspectiva feminista, la obra cuestiona los abusos patriarcales y las tragedias atemporales que siguen resonando en nuestra sociedad.
En otra de las entrevistas que le han realizado sobre este montaje dirigido por Enrique Singer, Marina ha declarado que “Clitemnestra siempre ha sido vista como una mujer que mata por venganza. En esta obra, su grito se convierte en una denuncia contra la injusticia y un cuestionamiento al sistema patriarcal. Es un personaje que pasa de ser parte del sistema a desarrollar conciencia, y eso la transforma profundamente”.
Y agrega: “Difícilmente hay algo más impactante que el sacrificio de una niña para que los hombres puedan marchar a la guerra. Es un tema que nos obliga a reflexionar sobre qué estamos haciendo con nuestras infancias, tanto en las guerras como en cualquier sistema violento, incluyendo el nuestro”.

La dramaturga irlandesa (Offaly, 1964) es académica, doctora en literatura inglesa y filosofía. En enero de 2025, entrevistada sobre La niña en el altar, por Bruce Swansey, para Letras Libres, expresó: “Me gustaría escribir una comedia. Pero sería como el deseo de Francis Bacon de pintar una sonrisa”.
Sobre la importancia de los mitos en la era digital, Carr, que considera a Sófocles y a Eurípides sus mentores, le comenta a su entrevistador que no tiene mucha. “Pero para eso recurrimos a los libros, al teatro, a la poesía que nos proporcionan un gozo individual. Y revela que no tiene ninguna relación con los llamados medios sociales, “saturados de algo que no me interesa”.
La niña en el altar, de Marina Carr, traducida por Alfredo Michel Modenessi, dirigida por Enrique Singer, se presenta en El Teatro El Galeón Abraham Oceransky del Centro Cultural del Bosque. En el elenco principal, actúan Marina de Tavira, Alberto Estrella, Emma Dib, Everardo Arzate, Yessica Borroto y Salvador Sánchez. (con información de medios informativos nacionales)



