Carlos Virgen pone al día el texto de Martín Zapata, en La Capilla

El dolor debajo del sombrero, de Martín Zapata, dirigida por Carlos Virgen, es presentada por Trabuco Teatro y Coctel Producciones, con Ditmara Nader, Horacio Trujillo y Hamlet Ramírez. Tendrá funciones del 3 de febrero al 17 de marzo, los martes a las 20:00 horas en el Teatro La Capilla (Madrid 13, del Carmen, Coyoacán).

Carlos Virgen es un director de escena, dramaturgo, investigador y creador escénico que se mueve en las aguas de la escena teatral independiente chilanga. Memoria, duelo, identidad y tensiones sociales son temas recurrentes en las puestas en escena en las que se involucra.
Estudió Filosofía en la británica Universidad de Oxford y se ha formado en dramaturgia, actuación y dirección en centros teatrales nacionales como el CADAC, La Capilla, Círculo Teatral, Foro Contigo América, TADECO y el Instituto de Estudios Críticos.
Ha dirigido obras como Mizoguchi y el templo de la belleza, Soñé con Lázaro y sus palabras extraviadas y Espejismos / Corte A. Ahora pone su mirada en El dolor debajo del sombrero, de Martín Zapata, en una nueva versión.
“Es interesante que el texto sigue vivo y transformándose desde que se montó por primera vez en 2005. La poética y la propuesta son muy distintas en términos visuales e incluso actorales respecto a la versión presentada por su autor”, revela en entrevista el director de escena.
Zapata ha comentado que se trata de una comedia con trasfondo trágico que combina elementos de teatro del absurdo y surrealismo. El dramaturgo ha dicho que la pieza reflexiona sobre la identidad, la vocación, la esperanza y el amor, y cómo estos temas ayudan a los personajes a encontrar sentido a su encierro. (La Jornada, 28 de enero de 2023)
Carlos Virgen expone que es el primer texto de Martín Zapata que dirige, aunque el equipo de producción es el mismo con el que ha trabajado durante cinco o siete años. Para los actores Hamlet Ramírez y Ritmara Nader es la primera vez que él los dirige.
Zapata escribió esta obra para la Muestra Nacional de Teatro en San Luis Potosí, y posteriormente estuvo en Querétaro, Ciudad de México y Guatemala. Lo interesante, señala Carlos , es que este montaje que se estrenará en febrero es distinto a lo que hizo Martín; se han refrescado las intenciones y el tono de la obra, lo que constituye un ejercicio interesante.
“Un texto padrísimo, dice, que me remitió a los de Charlie Kaufman, como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos o ¿Quieres ser John Malkovich?, que juegan con el teatro dentro del teatro”.
De qué se trata
El planteamiento es sencillo y divertido: un cuentista y un dramaturgo no recuerdan cómo llegaron ahí, ni cuánto tiempo llevan en esa situación, similar a Esperando a Godot, haciendo juegos de palabras y matando el tiempo. Construyen un universo ficticio que les permite sobrevivir. Cuando llega un tercer personaje, Ana, una guionista de cine, los tres descubren que fueron expulsados de la cabeza de un escritor y están atrapados, comenta el director de la compañía Trabuco Teatro, compañía que lleva a cabo adaptaciones de teatro contemporáneo y narrativas testimoniales, entre otras puestas en escena.
Ahí está, dice, la idea del teatro dentro del teatro. La obra toca temas fundamentales como el miedo al fracaso y los bloqueos que a veces enfrentan los escritores ante la hoja en blanco. Los personajes discuten estos temas durante su estancia en esta especie de limbo, donde buscan formas de pasar el tiempo.
Una ficción dentro de la ficción con tintes becketianos
“Es minimalista. En el espacio vacío —la caja negra— hay unas cuantas sillas, dos percheros, dos pequeños baúles y no mucho más en términos de escenografía y utilería”, explica Virgen.
“La estructura dramática del texto de Martín Zapata remite, como te decía, a textos donde los personajes descubren que son creaciones de la mente del escritor”.
Línea de dirección
“Fue un proceso muy rico porque se resolvió con juegos. Los dos personajes en la caja negra, el dramaturgo y el novelista, están jugando realmente. Invitándolos a jugar y a que hicieran propuestas sobre la escena, construimos a esos dos personajes que son fársicos”.
Daniel es un niño avejentado y Jeremías un viejo medio aniñado. Los actores Hamlet y Horacio Trujillo fueron alumnos de Zapata y conocían muy bien el texto; de hecho, Horacio ya había participado en una de las puestas originales. “Los llevé a la farsa. Después integré al personaje de Ana, que es más neutral y frío”.
Con Ditmara Nader trabajó una especie de femme fatale del cine clásico, al estilo de Audrey Hepburn o Sofía Loren. “Se generó un balance actoral entre los dos personajes fársicos y la guionista, que llega a moverles las reglas del universo que ellos han construido básicamente”.
Referencias cinematográficas
“De otros autores no, pero como parte de Trabuco presentamos en los últimos dos años en La Capilla Soñé con Lázaro y sus palabras extraviadas, que también tiene referencias cinematográficas: un poco de Melancolía, de Lars von Trier, Tarkovski, entre otros. Sí es un segundo ejercicio en el que trabajo con esas referencias”.
Sobre el título
“No puedo revelar mucho, pero los personajes se dan cuenta de que este exilio de la mente de Antonio sucede en un momento en el que el autor de cuentos, novelas y guiones se siente muy mal. Lo interesante es cómo interactúan en la caja negra para hablarnos del bloqueo creativo, el miedo al fracaso y de distintos planteamientos sobre el amor. Cada uno en ese trío tiene una postura distinta respecto a las relaciones humanas y de pareja, lo que lo hace bastante divertido. Es una obra para todo público, adolescentes y adultos. Es muy ligera, dura una hora y media durante siete funciones”.


