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La dramaturgia en Chiapas: publicaciones y galardones

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Un brevísimo recorrido (1772-2022)

La existencia de textos dramáticos en Chiapas se puede argumentar desde el siglo XVI, a partir del año 1772, con la Loa dedicada a nuestra señora de la Purísima concepción de Francisco de Cárcamo.[1] De acuerdo con Rubén de Leo Martínez (2010) en Noticias del teatro en Chiapas (1827 a 1954), en el siglo XIX se escenificaron obras de autores nacionales y locales con temática social, política, religiosa y militar. Durante las décadas de la primera mitad del siglo XX — los años 20, 30 y 40— se publican Sainetes,[2] pero es a partir de los años 50 que se comienza una nueva narrativa en la dramaturgia chiapaneca debido a la influencia del teatro que se hacía a nivel nacional, se dan a conocer obras dramáticas de Rosario Castellanos, Eraclio Zepeda y Carlos Olmos. Después de ellos, en los años 60, 70, 80 y 90, las publicaciones del teatro en Chiapas llevan el sello de teatro regional —cuya representante principal es Dolores Montoya— o teatro maya y comunitario, por parte de La Casa de los Indios Mayas A. C. Sna jtz’ibajom (en tzotzil).

En el año 2000 sobresalen las obras de Héctor Cortés Mandujano, que ya había comenzado a publicar en los 80. En la actualidad parte de sus obras —además de ser publicadas— se llevan a escena.[3] 

Después de la primera década del año 2000 se ve florecer una nueva dramaturgia. La siguiente esquina, de Damaris Disner, fue publicada por la editorial Tifón, en ella explora la narraturgia y sus personajes son principalmente femeninos. Después de esta incursión, las obras de Disner tienen una inclinación hacia el público infantil, ¿Quién escucha a los Guekos?, fue ganadora del 2o Concurso Nacional de Literatura para Niños y Niñas, en la categoría de Dramaturgia (Guanajuato, 2021). También se han llevado a escena La noche del pingüino, Sirena del desierto, Leitmotiv, Telemilio y Pitukali, estas dos últimas para audiencias infantiles.

Después de Disner, otras autoras fueron compartiendo su quehacer dramatúrgico; de Laura Jiménez Abud, Un vodka para Janis Joplin fue la obra ganadora del Premio de Dramaturgia 2017 Luis Alaminos —en su única emisión—; en el 2018 su obra Cronotropo fue ganadora en el concurso regional del sureste mexicano y seleccionada representante de esta zona en la Muestra Nacional de Teatro, celebrada el mismo año. Sus obras Cotton Candy y Manual para bañar al gato también han sido llevadas a escena.

La obra Mariposas posadas en el polvo, de Roxana Carbajal, publicada por Tifón, es la primera dramaturgia de la autora con la que actualmente se comienza a conocer. Muy importante es la dramaturgia de Petrona de la Cruz, sus obras Una mujer desesperada, Madre olvidada, La tragedia de Juanita, Infierno y esperanza, Desprecio paternal, La monja bruja y Soledad y Esperanza abordan temas como el machismo, la muerte o el alcoholismo, principales problemas en comunidades indígenas, y que han tenido reconocimiento en México y otros países.

Ambas fotos: La divinidad del monstruo, de Héctor Cortés Mandujano. Foto Festival Teatro entre Cuatro.

En el 2017, Casquito, de Joan Alexis Robles, fue la obra ganadora de la región sureste y representante en la Muestra Nacional del mismo año; la obra está ambientada en Cabeza de Toro, una comunidad pesquera de la costa chiapaneca. Del mismo autor, Sirena en la pampa se llevó a escena en el año 2019, bajo el estímulo fiscal de Programa de Teatro Escolar.  En ese mismo año se le otorgó el Premio Bellas Artes en Teatro para Niñas, Niños y Jóvenes Perla Szuchmacher al escritor Luis Antonio Rincón con su obra titulada Tras la pista azul, obra que aborda el tema del secuestro para jóvenes audiencias y que usa en gran medida el recurso de la narración. En el 2021 la obra Casting para un hermano, de Ulises Soto, ganó el Premio Nacional Manuel Herrera de dramaturgia, una obra que aborda parte del trayecto de la migración desde el sur hacia el norte de México con recursos estilísticos de la narraturgia y el lenguaje particular de la zona sureña. La compleja misión de viajar en el tiempo, de Ismael Gallegos, fue premiada en el Concurso de dramaturgia convocado por el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación del estado de Chiapas en el 2019 y estrenada ese mismo año. En el año 2022 Tuxtla 90 tour. Gira del recuerdo de Daniel Falconi fue ganadora del Décimo Premio Independiente de Joven Dramaturgia PIJD 2022.

Sirena en la pampa, de Joan Alexis Robles. Foto J. A. R.

Siendo apenas un esbozo, este panorama da cuenta de que en Chiapas hay una tradición dramática a la que se le debe reconocimiento, sobre todo en estudios que se hacen del teatro en México.


[1] Este entremés está publicado, como documento anexo, por Dolores Aramoni Calderón (1986) en el Anuario volumen I del Centro de Estudios Indígenas. De acuerdo con Calderón, el original de esta obra forma parte del archivo Diosesano de San Cristóbal de Las Casas y su existencia es producto de una serie de diligencias practicadas entre 1772 y 1773, por contrariedades que ocasionó su puesta en escena, puesto que desde el 8 de diciembre de 1772 en Zocoltenango se pretendía estrenar pero no fue posible hasta en 1973 con el fin de dictaminarla, cuyo resultado fue: “no es denigrante, sino tan sólo contraria a las buenas costumbres”. El itinerario de estas contrariedades puede consultarse en el Anuario mencionado. (1986: 293-324)

[2] Estos Sainetes fueron publicados en medios impresos de difusión local: en 1921 Federico Gutierrez su publicó Decepción (sainete en dos actos, escrito en prosa y verso), en Tuxtla Gutiérrez; en 1951(aunque obtuvo un premio en 1933) se publicó La última teja (sainete de costumbres típicas de Chiapas) de Tomás Martínez Vázquez; en 1936 Hermilo W Paniagua publicó El premio gordo (sainete cómico infantil), de San Cristóbal de Las Casas; y en 1941se publicó Canto de los Pastores de Tomás Martínez Vázquez, en Tuxtla Gutiérrez .

[3] De acuerdo al testimonio escrito del autor, en 1986 se publica Tres sueños muertos, y su obra La tierra ya está hecha es estrenada en escena. En 1995 publica Ocho mordidas a la manzana y en el 2002 son llevadas a escena sus obras La muerte, esa bestia negra (Guadalajara, 2002), Acteal, guadaña para 45 (Casa del Lago, 2006), Carmen y el Cadejo (Chihuahua, 2008). Y fueron publicadas sus obras La muerte, esa bestia negra (2005), que incluye: La muerte, esa bestia negra; Monja y amante suya; Quién sabe qué misterios de la tarde y Ocho mordidas a la manzana; Azar (2015); Dos inmersiones en la oscuridad total (2016), que contiene: Transcripción, palimpsesto y Todas las puertas son la misma puerta; La divinidad del monstruo (2020), Leve jirón de niebla (2020), que incluye cinco obras de teatro: Carmen y el Cadejo; Dormir, tal vez soñar; Margaritas a los cerdos; En las olas de sangre empapad, y Acteal, guadaña para 45; Transcripción, palimpsesto (2021); y Al lado de una tumba abierta (2022).

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