spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

David Olguín, la imaginación de cinco puntas

Date:

David Olguín. Foto: El MIlagro


El reconocimiento a David Olguín, con la Medalla Bellas Artes en Artes Escénicas,
no solo es un acto de justicia que prologa una serie de reconocimientos por venir
que terminarán por darle seguridad (si es que esa palabra puede tener un lugar en
las artes escénicas) a uno de nuestros artistas de la escena y la literatura
mexicana con una trayectoria que ha beneficiado con su enseñanza, inspirado y
legado con su obra a un considerable e influyente conjunto de creadores
mexicanos que en muchos casos repetirán la lección involuntaria del maestro.
Conviene reflexionar sobre los premios de los últimos 35 años, del salinismo de
1989 hasta nuestros días, sus rasgos porfiristas: Colegios, Academias, Institutos,
comodatos que han encumbrado posiciones oficiales y que cada vez más han ido
develando su carácter faccioso, su sentido legitimador (y que ya desde el ejecutivo
le han puesto el ojo porque (habrá que revisarlo) muchos de sus integrantes
reciben hasta 4 sueldos que duplican o triplican sumados el ingreso del
presidente).
Sin embargo, una buena parte de los premios reconocen con gran nobleza
trayectorias extraordinarias. Me parece que una de las instituciones que ha
convocado jurados en una dinámica de gran diversidad ha sido el INBAL. Tal vez
esa ha sido la clave para que el reconocimiento institucional sea resultado de un
examen de pares y no una imposición (que desde luego ha ocurrido) desde el
poder. A pesar de que los jurados tengan puntos divergentes, el reconocimiento a
nuestros grandes artistas ha sido un punto de acuerdo que no es difícil verificar si
se consultan las listas de los últimos cuarenta años.
A pesar de la ambigüedad institucional, me parece reconciliador dotarlas de
credibilidad sin destruirlas. Festejaría que Olguín recibiera también otras
consagraciones que merece y que no solo lo beneficiarían a él, sino que abrirían la
puerta a creadores escénicos que han trabajado para la cultura mexicana sin
proponerse ser premiados: el Premio Nacional de Ciencias y Artes y el Colegio
Nacional, por ejemplo.

David Olguín tiene un gran repertorio de obras innovadoras, que han iluminado un
aspecto de la escena mexicana, de la dramaturgia nacional sino también desde el
territorio de la dirección escénica muestra una forma conmovedora del trabajo en
equipo, formas de iluminar y reconocer el trabajo actoral como pocos.
Ha sido también un autor que, a la luz de una línea de tiempo sobre
Latinoamérica, México y el horizonte intelectual que compartimos con el mundo,
ha estado atento a proponer puntos de vista que forman parte de una agenda muy
actual de discusión. Revísese el sentido que cobra en su obra la injusticia, la
pobreza, lo femenino, la salud mental, la violencia, la historia y sus versiones, el

sentido y compromiso de la literatura, de la enfermedad y el duelo, de las
adolescencias y la violencia juvenil con sus nuevos lenguajes.
Hereda la más rica tradición en su arte, es un creador que vive bajo el signo de la
gratitud y esa forma de humildad le da su sello riguroso, estricto y firme como
suelen ser los viejos capitanes que han logrado fundir el batir de su entraña con el
mar y con su barco. Mantener una impasible dulzura en plena tormenta, esa
autoridad que en pocos casos necesita subir la voz para hacerse oír.
Como todos estos reconocimientos obligan a una mirada que siempre tendrá un
matiz intrusivo a la intimidad que busca una respuesta a las formas en que se
sostienen talentos tan continuos y firmes. Por eso, no se puede dejar pasar el
vigor que en esa vida ha significado tener a su lado y de su lado esa fuerza
amorosa y crítica que es la indómita Laura Almela, que ha trabajado a su lado con
esa enorme lealtad estética que funde su genialidad con la ajena y, hay que
decirlo, la decidida vocación de su hijo Juan David Olguín (Amor y rabia) que le
apuesta la vida al teatro como editor y actor y refrenda que el mundo que ha vivido
es el mejor de los mundos posibles.
Este lunes 5 de agosto en Bellas Artes, a las 12, David Olguín recibe una medalla
que es reconocimiento y desafío.(Pubicado en La Jornada semanal, 4 de agosto 2024).

Comparte este post:

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Popular

Más como esto
Descubre

Teatrikando

Gazapo cumplió veinte años Esta obra tiene varios temas destacados:...

El teatro, una práctica viva… en la UNAM

Celebra el Día Mundial del Teatro con entrada libre...

Abierta convocatoria para participar en la 46 MNT hasta el 20 de...

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y...

Brecht penetra por el escenario del Palacio de Bellas Artes

Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny Bertolt Brecht...