El texto de la canadiense evita empatías melodramáticas

No conocía a Alexia Bürger como dramaturga canadiense, y la acabo de encontrar en el último montaje de Sandra Félix: Los Hardings . El escenario, tan sólo ocupado por dos líneas de madera en el suelo (como dos rieles, pero sin parecerse a ellos) perpendiculares al frente; tres actores y un texto a la vez de gran simpleza y muy buen oficio. Lo primero que me evocó fue a Pirandello, por su habilidad de contrastar el juego de realidad-ficción y tomar una o varias anécdotas que al mismo tiempo sirven de soporte y trama. Interesante manera de debatir con el público y evitar empatías melodramáticas. Claro que para esto se debe contar con un equipo muy solvente que enganche en lo esencial y descarte lo accesorio. Es decir que se necesita una buena dramaturgia, una excelente directora y un grupo de actores que sepa caminar con la cuerda floja sin tentaciones suicidas. Y los tienen.
El tema no es tan sencillo de enunciar, pero digamos como aproximación que podría ser la responsabilidad, terreno movedizo, como aquel usado por los generales nazis en Núremberg, donde aducían “cumplimiento de órdenes superiores”. Las anécdotas derivan de tres personajes que se llaman exactamente iguales: Hardings, sin conocerse entre ellos y con tres historias absolutamente distintas con consecuencias trágicas. Ese es todo el material de trabajo. A nosotros nos toca no aferrarnos a una lectura lineal y naturalista y jugar con las fichas que nos entregan y no con las que la costumbre suele proveernos cuando vamos al teatro.
Para esto el trasfondo es muy colorido con trenes incendiando a toda una ciudad o una adolescente que se estrella en moto contra un camión…Aquí el público o va abandonando los preconceptos y el juego resulta muy atractivo o empieza a confundirse y a hacerse preguntas inconducentes.
El espacio vacío no es tal y los personajes, son al mismo tiempo narradores, argumentadores, y público de lo que cuentan los otros – nosotros. Para esto las ropas son sólo señales obvias que pueden ponerse y sacarse como cualquier actor en escena: absolutamente obvio y por ende casi invisible. Ellos son Misha Arias, Gilberto Dávalos y Antón Araiza. Excelentes los tres bajo una dirección de detalle que permites tejer los casi constantes cambios para pasar de la anécdota al juicio (¿) o al comentario. El rol del observador externo es a elección y depende de cada uno con un casi inexistente chantaje emocional.
Valioso trabajo que vale la pena ver.
Los Hardings. Dramaturgia: Alexia Bürger. Dirección: Sandra Félix. Actores: Misha Arias, Gilberto Dávalos y Antón Araiza- Teatro: El granero – lunes y martes.



