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  Dostoyeski o la locura

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Dostoievski. Dramaturgia y dirección de Alberto Lomnitz.

Decía un filósofo  contemporáneo: ”Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Creo que en buena medida tenía razón y que esa expresión puede aplicarse con justicia a un personaje fundamental de la literatura del siglo XIX sobre el que acabo de ver un espectáculo. Me refiero a Dostoievski en una obra que trabaja sobre dos de sus novelas fundamentales  bajo la dramaturgia y dirección de Alberto Lomnitz.

 Las obras rememoradas a través de algunos personajes y situaciones son “El  idiota”  y  “Los demonios” en un material final que llevó varios años con su equipo, para finalmente ver ahora los resultados que se me antojan muy “en proceso”. Se nota el tiempo invertido y también el apego a las palabras, al valor de las mismas como una substancia casi supra-humana, volviendo a las actrices en escena poco menos que un soporte de los conceptos y fantasmas: cuerpos al servicio de, y no cuerpos- pesadillas, cuerpos-locura, que sería una alternativa tal vez más cercana a ese individuo torturado mental y físicamente como fue el escritor ruso.

Diría que es casi indispensable haber leído – y pausadamente – esas obras, extensas y densísimas, para poder entrar de lleno en lo que trata y no distraernos demasiado con rodeos de reconocimiento. Y esto a pesar de los esfuerzos tanto de la dirección como de los intérpretes de sintetizar sin perder ritmo, articular sin extenderse en los puentes conceptuales y de circunstancia. 

Aquí las obsesiones de Dostoievski son básicamente nihilismo o no; ateísmo o no; fanatismo religioso o no. Amén todas las derivaciones  emocionales en las relaciones humanas sobre el amor, la dependencia, el sadismo y masoquismo y unas cuantas más hasta la construcción de un mundo alucinado e “infernal” como era la Rusia Imperial y el entorno del escritor. La descomposición social de un régimen y una sociedad y la destrucción de una mente genial como pocas pero siempre al borde del extravío y del dolor. Y es muy difícil tomar del pantano profundo de sus escritos, materiales para el teatro. Creo que el equipo es solvente en todos sus roles, y sin embargo siento al producto como abocetado, con trazos de distinta profundidad, con necesidad de que el expresionismo intrínseco se distienda en un lenguaje con planteos y no sea tan evidente “el grito”, por tomar una referencia obvia.

El equipo está formado por: Textos originales: Fedor Dostoieski  ; dramaturgia: Alberto Lomnitz, María Inés Pintado, Octavia Popesku –Dirección Alberto Lomnitz, escenografía e iluminación Carolina Jiménez; Vestuario: Adela C Cortázar; Música: Vicente Rodríguez;  Actrices: Mariana Gaja, Cassandra Cianguerotti ,María Inés Pintado y Gabriela Núñez.   

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