“Al principio, era la nada y la nada es la nada, así que nada había.”

Escrito por: Ares González
Estamos en la noche profunda. El clima es cálido (quizá demasiado cálido). Las entrañas de Radio UNAM nos acogen. Esperamos. Poco después una amable muchacha nos da el acceso. Ingresamos. Una primera imagen nos recibe: una persona sentada, enfundada en un overol marrón, inmóvil, en el rincón izquierdo del escenario. No se mueve, no parpadea ¿Acaso respira? Al centro del espacio tres cuerpos enconchados, igualmente inmóviles (pero no tanto), aguardan en el vacío mientras todxs tomamos nuestros lugares. Poco después una voz (voz acaso reconocible, aunque ahora mismo su identidad se me escape) da la bienvenida y lanza la tercera llamada.
Y entonces nada pasa.
Aunque pasa de todo.
“La verdad es que esta obra no va de nada. Creemos que se llama Mirando hacia la nada… porque sí. No hay un motivo especial.”
Mirando hacia la nada es una obra a la que no le interesa contar una historia (aún cuando en ciertos momentos lo hace) sino realizar una exploración de la nada como objeto-concepto, como representación psíquica y física.

Pero no, por favor no cierre aún esta página. Es comprensible, sí, que tal descripción del proyecto provoque la rápida huida de los que (como yo) somos asustadizos ante todo material que planteé asuntos meta-loquesea ¿Miedo existencial? ¿Terror ante quedar como idiota al finalizar la función y tener que admitir con humildad “es que no entendí… nada”? No hay por qué temer. El Colectivo Obra Negra se compromete no solo con su exploración metafísica, sino con la experiencia del público que se anima a encauzarse con ellxs en esta extraña aventura. El aburrimiento no es una opción puesto que aunque nada pasa, siempre está pasando algo.
“A veces es mejor no hacer nada… o ser nada. Solo quedarte viendo, por horas y horas, mirando hacia la nada.”
Nos encontramos ante un espectáculo transmedia repleto de lenguaje teatral. Danza, proyecciones, narración, un tipo hablando a través de una televisión, magia y cuatro actores se dan cita en este encuentro de aparente carencia de sentido. El juego escénico que Jorge Ríos, Constanza Ballesteros y Jorge Ángel llevan a cabo en escena está repleto de una energía y un poder capaz sostener una obra que rompe con las estructuras convencionales de lo que el teatro es, o se supone que es. El primero con un sentido del humor pocas veces visto en obras de esta índole, la segunda con posibilidades de transformación que logran llevarnos de la risa al shock (y, cínicamente a la risa, otra vez) en pocos segundos, y el tercero con un peso escénico y una disposición al riesgo que contagia a todxs lxs asistentes. Este juego adquiere una potencia especial al ser acompañado por la presencia inmóvil, impasible, estoica, de Salvador Tejeida que se mantiene durante más de hora y media mirando hacia la nada sin mover un solo dedo. El espectador más atento se dará cuenta de que aún así, entre este y sus compañeros hay una complicidad, una escucha activa, una racionalidad invisible que hace a esta experiencia única… (Es que les juro que no se mueve). La propuesta es sazonada con una breve intervención de Julia Palomeque, quien tiene la gentileza de aparecer para avisar que, de hecho, no aparecerá.

La propuesta dramatúrgica del maestro Ricardo Rodriguez abre las posibilidades de experimentación de este grupo de jóvenes actores que pueden hacer y deshacer toda convención (si es que se ha planteado alguna), crea un texto hecho a la medida para lxs miembrxs de la agrupación y estos saben aprovechar los vericuetos de una pieza aparentemente sin pies ni cabeza.
“No somos muy buenos para muchas cosas.”
Sin duda Colectivo Obra Negra es una agrupación cuyos pasos vale la pena seguir. Al momento de publicación de esta reseña, su temporada en la sala Julián Carrillo de Radio UNAM ha finalizado. Sin embargo, la agrupación se encuentra colaborando en el montaje Apagando el fuego junto con el colectivo Un Teatro Resistente en Teatro La Capilla, de la cual hablaremos próximamente.
Dramaturgia: Ricardo Rodríguez
Dirección: Jorge Ríos
Elenco: Jorge Ángel, Constanza Ballesteros, Julia Palomeque, Jorge Ríos y Salvador Tejeida.
Iluminación: Constanza Ballesteros
Producción: Colectivo Obra Negra
Producción Ejecutiva: Julia Palomeque



