spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

El alma buena de Sezuán

Date:

Bertolt  Brecht, el autor de ésta y tantas obras de combate político ha sufrido vaivenes nada desdeñables en la consideración de teatristas, estudiosos y públicos. Autor casi sacralizado de la izquierda, sufrió una fuerte caída cuando la desaparición de la Unión Soviética. Luego de tantos vaivenes, verlo ahora en una puesta callejera en el Carro de Comedias de una UNAM resulta doblemente agradable; evocador de tiempos, técnicas y cierta antigua juventud.

Fotografía: Teatro UNAM / Pili Pala

Escrito por: Bruno Bert

Al estilo de las antiguas narraciones, tanto orientales como occidentales, la historia se ubica lejos, en un supuesto pueblo chino en tiempos en que los dioses pasean por las calles buscando humanos que aún puedan conservan un “alma buena”. Naturalmente la estructura del montaje muestra actores encarando muñecos y se maneja con los rasgos de la fábula y las pinceladas de una parábola, jugando las contradicciones ideológicas de la protagonista, la prostituta del lugar a la que todos quieren explotar cuando se enteran de la visita divina.

Aquí dos o tres detalles en el concepto de trabajo de los actores: primero una virtud, la energía empleada por todos, tanto vocal como corporal, que permite llegar con fluidez a los abundantes espectadores; la segunda es una observación de cuidado en cuanto a la construcción, porque aquí no están generando estereotipos, sino copiándolos. Cuando eso sucede, se duplican simplificaciones hasta generar una monotonía expresiva que puede llegar a confundir una trama que adrede se maneja como un juego.

Algo que no está mal, pero que podría estar mejor, es la valorización de los objetos que, paradojalmente, se manejan en función de la utilidad externa y no de significación escénica y por lo tanto se vuelven un montón de cosas que ocupan el espacio, más para engorro que para riqueza de significados. Interesante sería que este grupo, cuyos integrantes proceden de diversos centros del país, aprovechara su tránsito en el Carro de Comedias para enriquecer su lenguaje con su directora: Gabriela Ochoa. El teatro de calle exige una especialización que vuelve al género delicia para multitudes, por el riesgo, por las habilidades, por la complejidad de las escenas siempre en manos de magos de la imaginación y la técnica. Bienvenido una vez más Bertolt Brecht. 

Fotografía: Teatro UNAM / Pili Pala
El alma buena de Sezuán de Bertolt Brecht
Carro de Comedias de la UNAM

Dirección: Gabriela Ochoa
Asesoría en dramaturgia: Maribel Carrasco
Asistente de dirección: Adriana Hohman
Música: Genaro Ochoa
Escenografía: Patricia Gutiérrez
Vestuario: Fernanda García
Máscaras: Felipe Lara
Asesoría de movimiento: Víctor Siáñez-Vaca
Intérpretes: Mabel Albavera, Emma Echazarreta, Sara Muñoz, Carlos Eduardo Murguía Macías, David Juan Olguín Almela y Marco Favio Ramos.

Sábados y domingos 11 h

Comparte este post:

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Popular

Artículo anterior
Artículo siguiente

Más como esto
Descubre

Teatrikando

Gazapo cumplió veinte años Esta obra tiene varios temas destacados:...

El teatro, una práctica viva… en la UNAM

Celebra el Día Mundial del Teatro con entrada libre...

Abierta convocatoria para participar en la 46 MNT hasta el 20 de...

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y...

Brecht penetra por el escenario del Palacio de Bellas Artes

Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny Bertolt Brecht...