Ramón Saburit presumía con orgullo ser un gran lector, así que uso una palabra rimbombante para decirle hasta luego.

Ramón fue uno de los primeros egresados del Centro Universitario de Teatro (CUT), de ese CUT de talleres e improvisaciones en un forito en Sullivan; Ramón para muchos era un actor, un burócrata, un amigo o el señor del Centro de Estudios para el Uso de la Voz (CEUVOZ), y en hechos concretos sí a todo: estudió en el CUT cuando aún estaba en Sullivan, estuvo también en Formación Continua del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), fue funcionario público en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), trabajó atrás de un escritorio en diferentes empresas de investigación de mercado y fue actor de varias agrupaciones de teatro.
Mención aparte merece el capítulo de su vida titulado CEUVOZ: fue egresado de la segunda generación y se quedó ahí para laborar bajo el cargo de Director de Relaciones Públicas y Prensa, pero para los jóvenes alumnos y alumnas era el señor que con una broma y un cigarro, siempre les disipaba dudas, tomaba fotos y videos de las clases, de los Encuentros de la Voz y la Palabra; ahora se ve tan lógico: Ramón vivía por la Palabra, escrita en un libro o pronunciada en un escenario, ésa fue su gran inspiración.
Es importante diferenciar entre sempiterno (lo que tiene principio, pero no fin) y eterno (lo que no tiene principio ni fin), y en Ramón todo tuvo un principio, 10 de septiembre de 1954 y hoy gracias a lo vivido y aprendido, ya no tiene fin.
Con cariño y agradecimiento sempiterno,
Heleanne



