Una actriz, un actor y un tramoyista, a los que se suma de forma improvisada una directora, componen la compañía residente de un viejo teatro. Sobre el escenario aguardan a ser desahuciados para que el espacio que ocupa el teatro se transforme en una estación de alta velocidad, un centro comercial y un auditorio. La idea es realizar una última función de despedida y tal vez de protesta, pero dudan sobre qué obra o qué creación escénica sería la más conveniente. Comprenden que ha llegado la hora de dar un giro a su forma de entender el teatro y tratan de encontrar la manera de efectuar ese cambio. A través del diálogo, la pieza nos introduce en juegos de palabras y ácidas reflexiones sobre la sociedad en la que habitamos, pero también sobre el propio teatro como hecho artístico en constante transformación.
PERSONAJES
Actriz
Actor
Tramoyista
Directora
Actriz, Actor y Tramoyista en medio del escenario de un viejo teatro.
Actriz: ¿Qué hacemos?
Actor: Sí, ¿qué hacemos?
Tramoyista: Esperar.
Actriz: ¿Crees que se echarán atrás?
Actor: Lo dudo.
Actriz: En vez de reconvertir este lugar en un centro multiusos, podrían transformarlo en un centro de arte de uso compartido. ¿No os parece?
Tramoyista: Demasiado sofisticado.
Actor: Al parecer, no damos la talla. No tenemos público suficiente.
Actriz: Pero éste es un teatro público. ¿O no?
Tramoyista: El teatro ya no es rentable.
Actor: ¿A lo que llaman teatro o este teatro en particular?
Actriz: Llevamos años aquí. Tenemos un contrato de residencia. Hemos dinamizado la cultura en este país, eso es incuestionable.
Tramoyista: Ese contrato lo pueden rescindir. Hay razones de peso.
Actor: Se necesitaban nuevas infraestructuras para el deporte del consumo. Las infraestructuras dan trabajo a la gente, y si hay trabajo se puede pagar al ejér…
Actriz: ¡Calla!
Tramoyista: Hay una cuestión más de fondo.
Actor: ¿Cuál?
Tramoyista: ¿No escucháis?
Actriz: ¿Qué?
Tramoyista: Las cuerdas. Las cuerdas hacen ruido.
Actriz: No estarán a punto.
Tramoyista: El cáñamo cogió humedad este invierno.
Actor: ¿Desde cuándo no se usa el telar? ¿Y el foso, desde cuándo…?
Tramoyista: Los fosos esconden las vergüenzas del planeta.
Actriz: Al tocar las cuerdas, da la impresión de que se deshacen en los dedos. Tengo una idea: declarar sagrado el teatro.
Actor: Insisto, ¿éste… o en general?
Tramoyista: El teatro siempre fue sagrado.
Actor: Mi opinión es que quieren reformar el edificio para hacer algo útil, eso es todo.
Actriz: ¿Qué habrá pasado con aquella máquina de truenos?
Actor: Las cosas que no se usan acaban desapareciendo.
Tramoyista: Deberíamos contar todos los orificios de las maderas del suelo, para saber cuántas puntas se clavaron.
Entra Directora sobre patines de cuatro ruedas.
Directora: ¡Buenos días!
Actor: ¡La que faltaba!
Directora: ¿Qué pasa? Os veo desanimados.
Tramoyista: Cuando los decorados se clavaban al suelo, el suelo era real.
Actriz: ¿Real o real?
Directora: El cielo y el infierno, en cambio, fueron siempre…
Tramoyista: El suelo era suelo.
Actor: … representaciones.
Directora: Como las palabras que pronunciamos.
Actriz: No estoy de acuerdo.
Directora: ¿Ah, no?
Tramoyista: (A Directora.) ¿Y a ti quién te ha dado vela en este entierro?
Directora se detiene.
Directora: ¿Perdón?
Tramoyista: Apareciste esta mañana, exactamente hace… 8 horas. Nos dijiste: soy directora y vengo por lo del anuncio. ¿Y qué te respondimos? Que no sabíamos de qué anuncio se trataba. Pero tú insististe en quedarte. Vas y vienes con tus patines.
Directora: Ustedes necesitan alguien que les dirija.
Tramoyista: ¡No pusimos ningún anuncio!
Actor: Sí lo pusimos, pero hace mucho. Seis o siete años.
Actriz: (De repente.) ¡A veces digo lo que siento! ¡A veces digo lo que siento! ¿Me oís? ¡A veces digo lo que siento!
Directora: ¿Lo que siente el personaje?
Actriz: Lo que yo siento.
Tramoyista: Tú nunca dejarás de ser tú misma, seas personaje o persona.
Actriz: ¿Qué insinúas?
Actor: Sabéis lo que pienso de las personas en escena. No las aguanto. No aguanto su ego por encima del personaje. Las emociones personales han de quedar al margen.
Actriz: No lo entendéis. Es como si no hubiera texto, como si lo que tengo que decir fuera mío, exclusivamente mío y de nadie más… ¡Me importa una mierda lo que piense el personaje!
Tramoyista: Vives como un personaje, eres un personaje y ¿dices que actúas como persona?
Actriz: Me estás faltando al respeto.
Actor: ¿Desde cuándo te pasa?
Directora: No hay que confundir expresar lo que nos pasa con interpretar.
Actriz: Hace ya tiempo.
Directora: La ficción es la ficción. Es lo que nos permite sentir a través de lo que otros sienten. En eso consiste el juego. No hace falta hablar de uno mismo todo el tiempo para ser creíble.
Actriz: Pensaba que os habíais dado cuenta.
Actor: Siempre has sido un tanto egocéntrica.
Tramoyista: Yo, a veces, te notaba algo raro. Todo lo que decías sonaba…
Actor: Sobreactuado.
Actriz: ¡Todo lo contrario! Yo lo sentía, os lo juro, y como si fuera mío, tal que si me hubiera pasado a mí.
Actor: Sobreactúas siempre.
Actriz: ¡Impresentable!
Directora: Sentimientos latentes. Sentimientos del subconsciente. Sentimientos que luchan por abrirse camino y dominar nuestra conciencia. Pero no son auténticos. En realidad, no son más que residuos, coletazos de otros sentimientos de verdad, algo así como presentimientos resentidos que…
Actriz: ¡No me entendéis! Hay días que la tristeza me ahoga. En esas ocasiones, diga lo que diga todo sale contaminado por una… por una…
Directora: Coloca la respiración.
Actriz: Ya lo intento.
Directora: Mira, lo que te pasa es que tienes una voz editorial en el estómago, estoy convencida. Huye de las voces editoriales, todas mienten. Es un consejo.
Actriz: Ya lo intento.
Directora: Hay que confiar en los personajes. Los personajes nos protegen. A través de ellos podemos decir lo que queramos, la ficción es nuestra salvaguarda. ¿Por cierto, sabíais que hay un programa en la red capaz de ponernos el rostro que deseemos en todo lo que hagamos? Es alucinante.
Actriz saca de entre sus ropas una bolsa de papel y la llena con su aliento. A continuación, respira despacio.
Actriz: Ya está, ya pasó.
Directora: ¿Y la risa? ¿Con la risa en escena también eres tú?
Actriz: Nunca encontré a nadie que riera por mí. (Se ríe.)
Tramoyista: Fantástico.
Actor: (Dándole palmaditas en la espalda para que pare de reír.) Un día de éstos te vas a morir de ego.
Actriz: ¡Y dale con el ego! ¡Como si tú no tuvieras uno… o muchos!
Directora: ¿Y cuando lloras? Yo siempre llevaba unos gajos de cebolla cuando quería…
Tramoyista: La cebolla ya no pica como antes.
Directora: ¿Y los vasos? Los vasos de agua. ¿No nos harás creer que cuando coges un vaso para beber agua, en realidad bebes?
Actriz: En efecto, bebo.
Directora: Increíble.
Actor: (Ofreciéndole una botellita de agua.) ¿Quieres?
Actriz: (Bebiendo.) Gracias.
Directora: ¿Incluso cuando en el guion pone que únicamente hay que mojar los labios? Nadie está obligado a seguir un guion a rajatabla, eso es cierto, pero…
Tramoyista: La dirección también es interpretable.
Directora: No tanto como la autoría. En todo caso…
Tramoyista: De los autores nadie ha hablado.
Actor: La mayoría están muertos.
Directora: O mal enterrados.
Silencio.
Actriz: Podríamos hacer teatro en proceso, teatro de acontecimientos, teatro conceptual, teatro postespectacular, teatro post…
Actor: ¿Por qué cojones todo el mundo se empeña en querer hacer algo que no tiene ni puta idea en qué consiste? Corta y pego, corta y pego, corta y pego, y a vender mierdas.
Tramoyista: Eres un retrógrado. Hablas de lo que no has visto.
Actor: Pero existe. En su día, estudié Teoría Teatral.
Directora: Impresionante.
Actriz: Dicen que el nuevo auditorio que construirán dentro del centro comercial lo inaugurarán con una obra en la que las Kellys se mezclan con jueces y fiscales, todos de verdad, nada de actores.
Actor: Muy alegórico.
Directora: No saldrá bien.
Tramoyista: ¿Y el subtexto?
Directora: Estará en los juzgados, imagino.
Tramoyista: Me viene a la cabeza que, en una ocasión, un autor muy reconocido metió a su madre anciana en un teatro para que hablara de sí misma, respondiendo a las preguntas que el autor le hacía mientras le echaba miel en la cabeza. Al parecer, en las primeras funciones la mujer siempre decía lo mismo: que si ya era rica y tal… Pero a partir de la quinta o la sexta, la mujer dejó de hablar, perdió el habla. Se negaba a ser una actriz melífica, o simplemente olvidó qué demonios tenía que decir.
Actor: ¿Demencia senil?
Tramoyista: Ni idea. La función siguió representándose, sólo con las preguntas retóricas del autor.
Directora: Lo de la miel me recuerda a esa obra de Beuys… Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta. Se quiera o no, es imposible escapar de ella. Hablo de la representación. Incluso cuando todo se acaba. Si se está en un teatro, inevitablemente…
Tramoyista: Pero ahora mismo no estamos representando.
Actor: ¿Tú de qué parte estás?
Tramoyista: No te entiendo.
Actor: Los tramoyistas sois unos tíos muy convencionales, defendéis los decorados, la vistosidad de la escena, la parafernalia y la suntuosidad…
Tramoyista: Yo no defiendo nada.
Directora: A ver, no estamos representando nada porque no hay público. Simple.
Actor: Y porque esto no es una función.
Actriz: Pero podríamos estar ensayando. Improvisando.
Directora: ¡Odio esa palabra! Improvisando. Improvisando. Nada es improvisado, por más que lo parezca. En el fondo, siempre existe un impulso exacto que mueve la acción.
Actriz: Yo, la verdad, sólo quiero jugar. La vida es juego. Quiero vivir, disfrutar de lo que hago, y decir lo que pienso.
Directora: Acabarás en la cárcel.
Tramoyista: Bien, dialoguemos como si hubiera público.
Directora: ¿Qué?
Tramoyista: No hace mucho, un conocido director montó una pieza con espectadores.
Actor: ¿Otro ejemplo de teatro contextual?
Tramoyista: Los espectadores eran los propios actores, pues debían hablar entre ellos, en medio de un escenario vacío, de todo aquello que se les pasara por la cabeza.
Directora: ¿Eso fue todo?
Tramoyista: El tema a tratar era la estupidez.
Actriz: ¡Genial!
Silencio.
Actor: Está bien. Hagamos la prueba. ¿Qué texto aprendido se podría utilizar para parecer que hablo como si no lo hubiera aprendido? Me sé de carrerilla unos versos de… La vida es sueño.
Directora: Una cosa es cierta: es imposible olvidarse de que estamos…
Actriz: De que existimos.
Tramoyista: … presos. Somos presos de nuestro destino.
Actor: ¡Cierto! Cada vez que comienza una función, comienza…
Actriz: Para mí todo ha cambiado desde que sé que soy yo.
Actor: … el sueño. Comienza el sueño.
Actriz echa a correr por el espacio.
Actriz: Queda muy poco tiempo para seguir disfrutando de esto. Oídme, tenemos que dejarnos llevar por la urgencia. La urgencia de querer, de querer estar aquí, de querer seguir siendo cada uno quien es.
Directora: Nadie va a robarte tu lenguaje interior.
Actriz: ¡Quiero ser auténtica y no engañar a nadie! Sin artificios. Aquí y ahora.
Actor: Estás actuando.
Tramoyista: No, no está actuando, sólo delira un poco.
Actor: Es muy buena actriz de cine, lo disimula muy bien.
Actriz: Jamás actué en un cine.
Actor: Pero aquí también se han proyectado películas.
Tramoyista: Hace mucho tiempo. El proyector es una reliquia.
Directora: Una cosa: decir lo que se siente no es lo mismo que sentir lo que se dice. Ésta es la primera regla de la interpretación…
Tramoyista: … de la robótica.
Directora: Si no voy a poder expresarme, mejor dejo el puesto.
Tramoyista: Nos harías un favor.
Actriz: (Parándose en seco.) No puedo evitarlo. Quiero ser libre, quiero librarme de la dictadura del mensaje escrito, quiero expresarme con el corazón, quiero…
Actor: Nos estás dando la lata.
Directora: Estás confundida, eso es todo. Te has obsesionado con el naturalismo extremo. Ya sólo falta que digas que te haces vegana porque no soportas el sufrimiento en escena. Además, para tu tranquilidad, es imposible escapar de la mentira. Mentimos siempre, somos criaturas mentirosas. Nunca llegamos al fondo de nosotros mismos porque, de llegar… no nos reconoceríamos.
Actriz: Estoy confusa.
Directora: Se te pasará.
Actor: Sí, se te pasará.
Silencio.
Actriz: Hay alguien al fondo.
Tramoyista: ¿Dónde?
Actor: No miréis. Es un espejismo.
Directora: ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
Actor: No te va a responder. Los espejismos son mudos.
Todos miran al fondo durante unos segundos.
Tramoyista: Hagamos como si no existiera y veréis cómo desaparece.
Actor: Mejor pongamos en marcha la máquina de humo. ¿Dónde estará esa puta máquina?
Tramoyista: Vinieron a recogerla el otro día. Al parecer la necesitaban para gobernar.
Actriz: ¿Quién?
Silencio.
Actriz: (Observando el suelo.) ¿Cuántos años tendrá la madera?
Tramoyista: Al menos tantos como el propio teatro.
Actor: ¿Por qué miras al suelo, así, como si…?
Actriz: Porque no quiero que desparezca.
Tramoyista: Un suelo bien iluminado dura toda la vida. Por cierto, lo mejor para el suelo son las lámparas de tungsteno.
Actor: Yo jamás vi que el suelo desapareciera.
Directora: Desaparece. Siempre desaparece. Desaparecen las tablas de madera para convertirse en baldosas de palacio, o en lecho de hojas en un bosque, o en la cama de una puta. Todo desaparece con la ficción.
Tramoyista: Salvo que la madera se cubra con linóleo.
Directora: No estamos hablando de danza.
Tramoyista: Eso sí, para que no desaparezca, el linóleo ha de ser blanco.
Directora: Cierto, el negro es más universal.
Actriz: Yo hablaba de desaparecer… de verdad.
Directora: (Mientras se quita los patines.) Me han entrado ganas de bailar.
Actriz: Podríamos negarnos a la ficción. Para protestar por nuestra situación.
Actor: Las protestas son en la calle.
Actriz: Pues a mí me da la gana protestar aquí.
Actor: No serviría de nada. Nadie te ve.
Actriz: ¡Quién sabe! Igual nos vigilan con… Podríamos hacer que todas y cada una de las funciones sean, en realidad, una monumental protesta. ¿Qué os parece?
Tramoyista: No vendrá nadie a vernos.
Actriz: Vendrán personas.
Directora: (Moviéndose.) No bailaba desde que era niña.
Actor: ¿Qué personas?
Directora: Personas como nosotros, y en la misma jodida situación. Pero no habrá público. El público existe cuando hay al menos un emisor y un receptor plenamente diferenciados.
Tramoyista: Si se trata de una protesta, no podremos cobrar entrada.
Actor: Y más temprano que tarde nos echarán en cara que nos aprovechamos de la miseria ajena para…
Actriz: Y propia.
Actor: … hacer…
Directora: … arte.
Directora baila de una forma patética por el escenario.
Directora: ¡Necesito música!
Tramoyista: (A Directora.) ¿Por qué has venido? ¿Por qué te ofreces ahora a dirigirnos, ahora que sabes que este lugar va a desaparecer?
Directora: Sentí que era mi obligación.
Actriz: Me gustaría tener una respuesta firme a la idea de hacer teatro de protesta.
Actor: No lo veo claro.
Tramoyista: Algo es cierto: no podemos quedarnos parados.
Actor: La prisa no es buena… compañera.
Directora: Teatro de intervención. Necesitamos un teatro de intervención.
Actriz: ¿No es lo mismo que yo decía?
Silencio.
Actor: ¿Por cierto, quién tiene la notificación?
Actriz: ¿Para qué quieres verla?
Actor: Para comprobar con mis propios ojos…
Directora: Una orden de desalojo por derribo no tiene vuelta de hoja.
Actor: He dicho ojos.
Actriz: No lo entiendo. Este teatro es un edificio protegido. Y nos lo cedieron para su conservación.
Tramoyista: Tienes razón, no hay por qué preocuparse. Este teatro es parte de la historia.
Actriz: La historia la pueden enterrar.
Tramoyista: Pero no el teatro.
Actriz: Sí que pueden.
Actor: Entonces, ¿qué hacemos?
Directora: Salvar…
Tramoyista: ¿La historia?
Directora: El teatro no se salva, se condena, incluso cuando se hace.
Silencio.
Actor: (A Actriz.) ¿Dónde tienes la…?
Actriz: No sé dónde la puse… Sí, ya lo recuerdo.
Actriz se descalza del pie derecho, saca un papel del zapato y se lo pasa a Actor.
Directora: Según el informe municipal está en muy malas condiciones.
Tramoyista: ¿Cómo sabes tú eso?
Directora: Está en el Boletín Oficial.
Silencio.
Tramoyista: Ha aparecido una grieta en el ciclorama.
Actor: Vendimos el ciclorama para poder pagarte a ti las horas extras.
Tramoyista: Me refiero a la pared de fondo.
Directora: Es por culpa de los túneles.
Actor: Tanto túnel no lleva a ninguna parte.
Directora: Sin túneles, el tren jamás podría llegar a esta ciudad.
Actriz: Ya llegaba un tren.
Directora: Pero se trataba de un tren muy lento.
Actor: Con pasos a nivel.
Directora: Además del centro comercial, tienen previsto construir una estación de alta velocidad subterránea. Esta ciudad necesita crecer. Crecer por arriba y por abajo, y por los lados, y moralmente.
Tramoyista: Crecer es una errata inconfundible.
Silencio.
Actor: Os recuerdo que estamos aquí reunidos para decidir cuál será nuestro último montaje y cuándo lo llevaremos a cabo.
Actriz: ¡El último!
Actor: Un montaje que nos dé esperanza.
Directora: Con una buena crítica, que haga que la sociedad, por fin, comprenda la importancia de que este lugar siga existiendo.
Actor: Aviso: me niego a hacer una comedia costumbrista, me niego a romper la cuarta pared y me niego a maltratar animales en escena para denunciar la tortura, excepto si es un bogavante.
Silencio.
Tramoyista: ¿Por qué recibiste tú la notificación?
Actriz: Vino a nombre de la dirección.
Tramoyista: Pero tú no eres…
Directora: Si vino a mi nombre, me corresponde a mí tenerla.
Actriz: Tú sólo eres una directora que ha llegado supuestamente para dirigir… algo. ¿Y tú currículum? ¿Dónde lo tienes?
Tramoyista: Por cierto, he visto las cuentas de nuestra asociación y no tenemos dinero.
Actor: Normal, somos una asociación sin ánimo de nada.
Tramoyista: Sí, pero es que con nada de nada, ni siquiera es posible montar un espacio vacío.
Directora: Abramos una cuenta de micromecenazgo.
Actriz: ¡Buena idea! Estoy segura de que mucha gente estaría dispuesta a ayudarnos, sobre todo sabiendo que nos van a echar de aquí a…
Actor: (Leyendo.) Escuchad, aquí no pone derribo, pone Derrida.
Tramoyista: Otra errata.
Actor: Se trata de un filósofo.
Directora: ¿Qué?
Actor: La reconstrucción…
Tramoyista: ¡Una amenaza! Siempre hacen lo mismo, amenazan para ver si así la gente se rinde sin tener que ofrecer resistencia.
Tramoyista: Es una errata como las que nos gobier…
Actor: ¡Silencio!
Silencio.
Directora: He visto los planos. En realidad no es preciso deconstruir nada, sólo vaciarán por dentro todo este edificio y lo convertirán en un centro comercial de ultracosas, una estación de alta velocidad vertiginosa y un gran auditorio contemporáneo, justo lo que necesita esta urbe.
Actriz: No vamos a poder hacer nada contra eso.
Actor: Es el progreso.
Tramoyista: Pero han elegido este lugar. Las casualidades no existen.
Actriz: ¿Qué quieres decir?
Tramoyista: El teatro es el último reducto que es capaz de resistir a este progreso desmedido.
Directora: El progreso es necesario. Y el teatro no se opone a él. Simplemente, ha habido mala suerte.
Tramoyista: Cierto, cuando construyeron el teatro hace siglos tenían que haber pensado en la ubicación del futuro.
Directora: Me temo que el futuro siempre se ubica donde quiere.
Actor: Me pregunto por qué no pensaron en poner todo eso en mitad del campo, el centro comercial, el auditorio, la estación, los aparcamientos de la estación…
Directora: El campo está plagado de torres de tendido eléctrico, autopistas, subestaciones, espárragos de eólicos, centrales de biomasa y biometano, minas de cuarzo, wolframio o estaño, millones de hectáreas de fotovoltaicas, subestaciones y naves industriales desperdigadas por doquier. Un centro comercial necesita un sitio bonito para que la gente compre, y una estación necesita un centro comercial, y una zona de aparcamiento…
Actriz: Siento que nuestro destino está en el aire…
Actor: … libre.
Silencio.
Tramoyista: Estoy pensando que el peine ya no se usa. Y las vigas del edificio están en buen estado. Podríamos contratar un carpintero para que coloque un entarimado, y un albañil para que abra ventanas y levante tabiques.
Actor: Buena idea.
Actriz: ¡Una vivienda en el ático!
Tramoyista: Tendrían más complicado echarnos. Desahuciar a gente mayor y sin recursos no es barato. En las zonas bajas del peine podrían ir los dormitorios.
Actor: Construir tabiques no es complicado. Seguro que hay montones de manuales en YouTube. Y tú podrías hacerlo.
Tramoyista: ¿Yo?
Actor: Un tabique es algo sencillo.
Directora: Un tabique es lo que separa dos espacios diferentes.
Tramoyista: Lo complicado es la instalación eléctrica.
Actriz: Y los desagües.
Actor: Cierto. Los baños en una casa son muy importantes.
Directora: Nunca hay que fiarse de los fontaneros.
Silencio.
Directora: No nos concederán el permiso. Los papeles de permisos se han agotado, ahora todo son concesiones, licitaciones… Recordad: quieren echarnos. Se acabó nuestro tiempo. Adiós. Fuera. A la puta calle. Váyanse, que necesitamos el edificio.
Actor: Llevamos décadas ofreciendo un servicio a la comunidad. Seguro que nos dan un margen.
Actriz: Ya estamos en el margen.
Tramoyista: Mirad, no necesitamos ningún permiso. La táctica es: a lo hecho, pecho.
Actor: Por mi parte, empieza cuando quieras. Pero sin horas extraordinarias.
Tramoyista: Habría que comprar los materiales…
Actriz: Será una chapuza.
Tramoyista: El telar y el peine quedarían anulados.
Actor: ¿Y el telón de boca?
Actriz: Ah no, el telón de boca es imprescindible.
Tramoyista: Colocaremos bozal y punto.
Directora: De acuerdo. Ya están construidas las viviendas. Ahora, ¿cómo las ofertamos? Imagino que tendríamos que hacer público el asunto a todas luces…
Tramoyista: ¿Qué?
Actor: Las viviendas son para nosotros.
Directora: ¿Pero no es mejor compartir un bien de primera necesidad?
Silencio.
Actriz: No quiero ni pensar qué pasaría si ocurriera algo durante la obra, un accidente fatal, por ejemplo.
Actor: Obraremos con cabeza.
Directora: Es ilegal.
Actriz: ¡Ninguna persona es ilegal!
Directora: La obra.
Actor: Porque tú lo digas.
Directora: Estáis como una cabra. Me voy a medir el espacio de representación óptimo. (Saca un metro y se pone a medir.)
Actor: ¿Qué hace?
Tramoyista: Mide. Y cuando termine, nos pasará una factura por metro cuadrado.
Actriz: Necesitamos un nombre para esas viviendas. ¿Qué os parece residencias para creadores…?
Actor: Emergentes.
Tramoyista: Será nuestra casa, no tenemos por qué ponerle un nombre.
Actriz: No me gusta.
Actor: Reconozco que lo de emergentes es demasiado original. Nos copiarían los teatros nacionales y los centros culturales municipales. Cambiemos lo de emergentes por urgentes.
Actriz: Son palabras sinónimas.
Directora: (Desde el fondo del escenario.) Emergentes, urgentes, exigentes, estoy hasta los ovarios de la gente que se dice inteligente.
Tramoyista: ¿Y qué tal Becas habitacionales para dramaturgistas de vanguardia?
Actor: Podría colar, sí.
Actriz: ¿Y eso es subvencionable?
Actor: Imagino. ¿Abrimos la convocatoria?
Directora: ¡Que no! ¡Que no se puede obrar en un teatro que quieren derribar!
Tramoyista: Pues en muchos sitios lo han hecho. Con bombardeos incluidos.
Actor: Eso es un genocidio.
Tramoyista: ¿Y para qué se hacen los genocidios si no es para construir viviendas para colonos?
Actor: Y hoteles de lujo.
Actriz: Yo esperaría un tiempo a ver si se arrepienten.
Tramoyista: Si se abre la convocatoria de las becas, a mí me gustaría presentarme.
Actor: ¿Tú? Tú ya vives aquí.
Directora: (Acercándose al grupo.) ¿En serio? ¿Y dónde…?
Actor: Vive en el telar. Tiene un colchón viejo ahí arriba.
Directora: ¿Te quedaste sin…?
Tramoyista: No me quedé sin casa. Me echaron.
Actor: No sigas, a mi vecino le pasó lo mismo. Y encima, sin poder ver a los niños.
Tramoyista: Fue la inmobiliaria, idiota. Soy soltero.
Directora: Siempre pagan justos por cabrones.
Tramoyista: Compraron el edificio de mi piso para hacer pisos turísticos, pero yo para hacer turismo no tengo tiempo, eso es todo.
Actriz: Yo tampoco tengo casa.
Actor: ¿Tú?
Actriz: Pero en lo mío no tienen nada que ver los emigrantes vacacionales, que conste. Fue el banco. Había una errata entre la letra pequeña del préstamo.
Directora: ¿Y entonces, bonita, dónde te alojas ahora?
Actriz: En un bonito camerino.
Actor: ¡Lo sabía! Olía raro desde hace tiempo.
Actriz: Utilizo sólo el camerino de mujeres. ¿Qué hacías tú…?
Directora: ¿Falta alguien por no tener casa?
Tramoyista: Él.
Actor: ¿Yo?
Tramoyista: Has montado un auténtico resort en el foso.
Actor: Sólo para uso personal y temporal.
Silencio.
Tramoyista: (Señalando a Directora.) ¿Y tú?
Directora: Yo tengo casa. Una habitación baratita en casa de una amiga.
Actriz: ¿Esa con la que te peleaste?
Directora: ¿Qué?
Actriz: También es amiga mía, recuerda. Y te puso de patitas en la calle por coger cosas suyas de la nevera.
Directora: ¡Un trozo de mantequilla! Un trozo de mantequilla rancio y caducado que ella ya no iba a comer en la vida porque es muy pija, además de una cotilla impresentable. ¿Y cuándo hablaste con ella?
Actor: Nunca. Me lo he inventado. No sé de qué amiga hablas.
Actriz: ¡Pues vaya puntería!
Tramoyista: (A Directora.) ¿Y qué vas a hacer?
Directora: Estoy buscando. Y no, no pienso quedarme a vivir aquí. No pienso rebajarme a vivir en el mismo sitio en el que trabajo.
Actor: ¿Consideras esto un…?
Directora: ¡Es un trabajo! Yo me gano la vida haciendo lo que hago.
Tramoyista: ¿Cuántas obras has dirigido?
Directora: ¿Y vosotros? ¿Cuántas obras habéis montado sin dirección o sin sentido?
Actriz: Unas treinta.
Tramoyista: La mayoría de Calderón y de Shakespeare.
Directora: ¡Es lo que a la gente le gusta!
Tramoyista: Porque pueden presumir de no entender nada.
Silencio.
Tramoyista: Empezarán por cortarnos el agua. Por cierto, el calentador se ha estropeado. Y el invierno está llamando a la puerta.
Actriz: Nos cortarán la luz.
Actor: Será el fin.
Directora: Tenemos un estreno pendiente. Y aún no sabemos qué vamos a ensayar.
Actriz: Porque estamos en estado de shock.
Actor: ¿Cuándo empezarán las obras?
Directora: Las obras ya han comenzado, toda la ciudad está en obras. Falta saber cuándo llegarán aquí.
Actriz: Tal vez ocurra algo y nunca lleguen.
Directora: Tal vez.
Actriz: Siempre nos quedará el pasadizo… el pasadizo que…
Directora: ¿De qué pasadizo hablas?
Actor: Se refiere a un pasadizo que supuestamente unía todos los teatros de la ciudad.
Directora: Éste es el único teatro que queda.
Silencio.
Actor: ¿Y ese ruido?
Actriz:– Yo no escucho nada.
Tramoyista: Es la tragedia. La tragedia que se acerca desde la Antigüedad.
Actriz: Será la tuneladora.
Directora: Dentro de poco, los ruidos serán tan fuertes que no podremos soportarlo.
Actor: No me imagino un tren de alta velocidad pasando por aquí debajo, la verdad.
Tramoyista: No va a haber ningún tren. Es todo una excusa para echarnos.
Actriz: Pero entonces, ¿el centro comercial… y el auditorio?
Directora: Lo harán, llevarán a cabo sus planes. Prima el interés general.
Tramoyista: Cierto, contra los trenes no hay nada que hacer, pero un centro comercial no es algo absolutamente necesario. Quizá hay un modo de tumbar el proyecto. Tenemos que ser optimistas.
Actriz: Y guardar la calma.
Tramoyista: Debemos actuar, y rápido.
Directora: Harán esa estación. Construirán la línea de alta velocidad, el centro comercial y miles de edificios aquí y allá. No pararán hasta transformar la ciudad en otra ciudad mucho más rentable.
Tramoyista: En otros muchos lugares ya se está demostrando que ir más lento es mucho más sano.
Actriz: La velocidad mata.
Actor: Tanto como el tabaco.
Actriz: Tengo la sensación de que todas las vías están muertas.
Actor: La gente estaba contenta con el viejo tren. Había más tiempo…
Actriz: … para viajar.
Directora: La gente no quiere viajar, quiere llegar de un sitio a otro lo más rápido posible.
Tramoyista: Forzaban los retrasos para que pensáramos que algo no funcionaba bien. Hacen lo mismo con todo aquello que quieren cambiar. Me han contado que últimamente se rompen las cañerías públicas de los hospitales para privatizar el agua de los quirófanos.
Actor: Tú siempre conspirando.
Tramoyista: Las erratas no dan puñaladas sin hilo.
Actriz: Adaptarse o morir.
Directora: ¡Basta! El tiempo pasa y necesitamos decidir…
Actriz: … la vida.
Directora: Nuestro próximo estreno.
Tramoyista: Por desgracia, hemos sido educados con prisa. Ése es el auténtico problema.
Actriz: No vendrá nadie a vernos. Todo el mundo piensa que este teatro tiene los días contados.
Actor: Hagamos una obra de teatro contraveloz.
Tramoyista: ¿Insoportablemente lenta? Eso ya lo hizo…
Directora: Educar en la lentitud no es nuestra misión.
Actriz: Bob Wilson.
Actor: No he dicho lenta, sino contraveloz.
Actriz: ¿Era Robert o Bob?
Tramoyista: Para pagar las nuevas locomotoras de alta velocidad, según tengo entendido, han tenido que vender un par de colegios… Sí, ése es el talón de Aquiles de las erratas. La Enseñanza.
Actriz: Si demostráramos que la velocidad se rige por el lema de menos es más…
Directora: Me niego a hacer teatro pedagógico.
Actor: Dicen que esas locomotoras chupan una locura.
Tramoyista: La velocidad es de locos. Con la velocidad, las células degeneran sin control, sin tiempo para envejecer despacio.
Actriz: Pero ¿qué podemos hacer?
Directora: Actuar.
Actriz: ¿Os dais cuenta de la cantidad de medicamentos que dejarán de recetarse cuando la lentitud…
Directora: Nos estamos desviando de la cuestión. Un poco de orden.
Silencio.
Actor sale.
Directora: ¿De qué estábamos hablando?
Actriz: Nos hacíamos preguntas.
Tramoyista: ¿No sentís algo de vértigo?
Directora: Sí.
Actriz: ¡Me mareo!
Tramoyista: Por fortuna, las paredes de este teatro nos protegen. Pero es como si… Este teatro se hubiera puesto en movimiento. ¡Dios! ¿Dónde vamos a ir a parar?
Se escucha a lo lejos el ruido de una tuneladora.
Del telar cae un columpio de cuerdas y con asiento de madera.
Actriz se columpia en él.
Silencio.
Actriz: Me siento algo perturbada.
Directora: (Encendiendo un cigarro.) Qué tonterías son ésas?
Tramoyista: También yo me siento así. Todos estamos perturbados desde hace tiempo. Y la prueba está en que seguimos haciendo el tonto.
Actriz: ¿El tonto? ¿Es que ya no hacemos teatro?
Directora: Tengo la impresión de que estamos perdiendo el norte.
Actriz: (Agitando sus movimientos sobre el columpio.) ¡Viva! ¡Viva el sur!
Actor entra con una bolsa llena de comida.
Actor: El poco juicio que te quedaba ha ido a parar a tu personaje. Al personaje que perdiste.
Actriz: No necesitas ser un don Juan para ser un machista con carcoma.
Actor: Soy un producto de la sociedad en la que vivo.
Actriz acentúa su balanceo.
Tramoyista: En fin. ¿Cuándo empezamos?
Actor y Tramoyista comen. Invitan a comer a Directora, ella rechaza la invitación.
Directora: ¿Y de dónde ha salido la comida?
Actor: La he comprado.
Actriz: Miente.
Tramoyista: La ha sacado de otro centro comercial.
Actor: El pasadizo llevaba de un teatro a otro y pronto de un centro comercial a otro centro comercial.
Directora: ¿Es comida robada?
Silencio.
Directora: Tenemos que decidir qué hacemos.
Silencio.
Directora: ¿Sabéis por qué no vienen otros grupos a actuar a este teatro? ¿No os parece raro que seamos el único grupo de teatro interesado en representar sus obras aquí?
Actor: Somos la compañía residente.
Directora: ¡No hay dinero para contratar! No hay nadie al mando de este teatro, ningún programador, nadie que lo dirija, ¡ningún político que se interese por él! Os dejan estar, simplemente eso, ¡os dejan estar a cambio de una representación benéfica cada tres o cuatro meses! Lleváis así años.
Tramoyista: Te veo bastante informada.
Directora: ¿Cómo se titulará nuestra próxima obra?
Actor: Por mi parte, mejor que no tenga título.
Directora: Es importante sacar un cartel, para que la gente sepa que vamos a hacer algo, sea lo que sea.
Tramoyista: En una ocasión vino una compañía, era una adaptación de Romeo y Julieta. Casi destrozan el patio de butacas. Al parecer, venían a taquilla y se enfadaron bastante cuando vieron que el público eran tres personas. Desde entonces…
Actor: Coincidió con la Feria de San Antón. La gente prefiere el tren de la bruja y las atracciones a…
Actriz: ¿Shakespeare?
Tramoyista: Era un montaje horrible.
Actor: Ellos decían que habían estado de gira por el mundo.
Directora: Seguro que la dirección era patética.
Actor: Fue antes de que tú te integraras en el grupo.
Actriz: (Dejando de balancearse y tapándose el rostro.) Me gustaría desaparecer.
Directora: ¿Cuántos años tenía Julieta? ¿80?
Tramoyista: Se trataba de una reivindicación del amor en la tercera edad. Algo patético, sí.
Actriz: Desaparecer y desaparecer.
Actor: Si desapareces no tienes que volver a desaparecer.
Actor reparte un trozo de tarta y esta vez todos comen.
Actriz: No tenían derecho a tomarla con las butacas.
Tramoyista: El teatro ambulante embrutece mucho.
Actor: Menos mal que tenemos sede estable. Si no fuera por estas cuatro paredes, también nosotros andaríamos por ahí rompiendo butacas.
Directora: Habríamos caído en lo abyecto.
Actriz: Mierda.
Directora: Lo abyecto es innovador, no deberíamos despreciarlo.
Tramoyista: Estas cuatro paredes nos protegen. Por ahora.
Directora: Pues no. Y tenemos que empezar a asimilarlo.
Tramoyista: No nos van a echar. La ciudad nos necesita. No hay otra compañía capaz de hacer lo que nosotros hacemos.
Actriz: Mierda, mierda.
Directora: Mucha mierda.
Actor: La vamos a necesitar.
Actriz: ¿Os dais cuenta? ¡La carta era una puta errata! Nos quieren echar sólo por una equivocación maliciosa.
Silencio.
Directora: Por cierto, ¿alguna de las funciones benéficas dieron algún beneficio? ¿Quién lleva la contabilidad?
Actor: Yo.
Tramoyista: ¿Y?
Actor: En limpio, nada.
Tramoyista: ¿No tocamos a nada? ¡Qué estafa!
Actor: Haremos cuentas cuando recibamos las ayudas oficiales que nos corresponden.
Actriz tiene un golpe de risa y salpica con restos de tarta a Actor.
Tramoyista: Ése no es mi problema. Quiero lo mío.
Actor: Pensaba que éramos un colectivo compacto.
Directora: ¿Pero de qué ayudas habláis? No sois empresa, no sois industria, sois…
Tramoyista: (A Actor.) Era una broma, hombre.
Actor: No me gustan tus bromas.
Directora: A mí tampoco. Las bromas siempre están reñidas con el humor.
Tramoyista: ¿En serio?
Silencio.
Directora: ¿Y de quién fue la idea?
Actriz: ¿Qué idea?
Directora: La de dar funciones benéficas a cambio de este espacio.
Actor: Fue una decisión de mutuo acuerdo. Tú no estabas presente.
Actriz: Estaría ausente. A mí también, a veces, me pasa.
Tramoyista: Somos un ejemplo de fracaso, tenemos que reconocerlo.
Actor: ¡Un momento! Si no ha habido beneficios, ha sido porque el teatro siempre se llena de caraduras. Todos falsos críticos, estudiantes y jubilados. Casi nadie paga la entrada completa.
Tramoyista: La gente sospecha de las funciones benéficas. Da igual que digas que es para recaudar fondos para una guerra que para salvar al mundo de la pedofilia.
Actriz: La gente venía a las funciones sólo para llevarse un bocadillo a la boca.
Actor: Pero nos querían. Al finalizar la función se subían al escenario para saludarnos. Es como actuar en familia.
Directora: Lo de regalar bocadillos no fue buena idea. Hay que ser industria cultural, no idiotas.
Tramoyista: Lo de la entrada o la voluntad tampoco lo fue. Si les das a elegir, la gente elige la voluntad. Deberíamos preparar un montaje con el tema de los suicidios provocados por la especulación.
Actriz: ¿Tú crees que podría interesar?
Tramoyista: El teatro de terror está muy de moda.
Actor: Yo no lo veo todo tan negativo. Gracias a nuestras funciones, se ha elevado la concepción que los habitantes de esta ciudad tenían sobre el teatro. ¿No os dais cuenta? Sacaron un par de artículos en prensa alabando la eficiencia…
Directora: Beneficencia.
Actor: Gracias a nuestra labor, mucha gente piensa que el teatro es algo provechoso.
Tramoyista: ¿Cómo lo sabes?
Actor: Cajón, madera de…
Directora: Yo soy nueva aquí, acabo de llegar como quien dice, pero si he de opinar, mi voto va en contra del teatro pedagógico.
Tramoyista: Los espectadores han de venir educados desde casa. No es nuestra misión ayudar a las personas a conseguir una mayor justicia, ni tampoco una mayor equidad. Dejemos que sean libres de cometer barbaridades, si quieren.
Actriz: Estoy de acuerdo. A los bares va la gente ya borracha, no a beber.
Silencio.
Directora: Deberíamos tomar ese tren.
Actriz: ¿Qué tren?
Directora: El de los tiempos que…
Actriz: ¿Corren?
Tramoyista: Hacemos teatro, eso es imposible. El teatro es un arte que si evoluciona, muere.
Directora: El teatro siempre ha evolucionado con su propia muerte.
Tramoyista: El teatro es un funeral donde la muerte del acontecimiento es el acontecimiento.
Silencio.
Directora: Propongo que nuestra próxima producción sea una creación colectiva, multimedia, procesual y de teatro-danza.
Actor: ¿Qué?
Tramoyista: ¿Y eso no es perder el meollo?
Directora: Depende de cómo se mire.
Actor: ¿Pero con qué objetivo?
Directora: No hay ningún objetivo: el arte para salvar el arte.
Actor: Siempre hemos hecho teatro de autor. Nuestro público no comprenderá el cambio. Nuestra técnica es partir de un texto escrito, reescribirlo a nuestra medida, ensayarlo…
Actriz: ¿Y el tema?
Directora: El suicidio.
Tramoyista: Alguien me dijo una vez que gracias a nuestras funciones se le habían quitado las ganas de suicidarse.
Actor: ¿Y sabes si al final se suicidó?
Actriz: ¿Pero con qué medios vamos a hacer teatro-danza? No hay bailarines en la compañía.
Directora: Mejor que mejor. Leeremos en voz alta fragmentos de diarios íntimos y nos moveremos como boxeadores sonados. Seguro que eso a ti te gusta.
Actriz: ¿A mí?
Tramoyista: Siempre dijimos que éramos artesanos. Artesanos de la utilería y de las palabras inútiles.
Actriz: Entonces, ¿de qué parte vamos a estar, del suicidio o de…?
Directora: O de…
Actriz: Nada.
Directora: Termina.
Actriz: La vida.
Actor: Nuestros textos tenían una profundidad artística innegable. Si cambiamos de rumbo, podrían tacharnos de superficiales.
Directora: De eso se trata. Si queremos vender hay que rebajar el tono.
Tramoyista: Todos esos textos estaban muy anticuados.
Actor: Se actualizan, y punto.
Actriz: Actualizar también es anticuado.
Actor: Sí, dónde va a parar. Mucho mejor que cada cual diga lo que le venga en gana.
Actriz: No es eso.
Actor: ¡Está bien! ¡Cojamos ese tren! ¡Cojamos el tren de la modernidad! Pero os advierto que ese tren tampoco nos va a llevar a ninguna parte.
Actriz: Pero puede traernos noticias…
Tramoyista: ¿Noticias?
Actriz: Desde muy lejos.
Directora: Cojamos el tren antes de que nos lleve por delante.
Tramoyista: Haced lo que os venga en gana. Yo me quedo.
Tramoyista sale.
Actriz: Prometieron renovar nuestro contrato de cesión.
Actor: Las promesas se hacen para incumplirlas, de lo contrario no serían erratas.
Directora: Las promesas no son juramentos.
Actriz: Tenía entendido que había espectadores que venían de otras ciudades, en tren, sólo para vernos.
Directora: ¿Especuladores o espectadores?
Actor: Ahora lo tendrán más fácil. La nueva estación quedará a tiro de piedra.
Actriz: Pero ya no habrá teatro.
Directora: ¿Pero es que no os dais cuenta? Una estación de tren de alta velocidad, un centro comercial con auditorio… y un teatro de otro siglo son totalmente incompatibles. Lo primero es un no lugar; lo segundo, un lugar fuera de lugar y lo tercero, un lugar imposible.
Actor: ¡Reivindiquemos el lugar! ¿Ya hemos puesto pancarta en el exterior del edificio? No podemos permitir que la ciudad se quede sin artes escénicas.
Directora: Por desgracia no es así. He visto los planos. El auditorio dentro de ese gran centro comercial que pretenden levantar aquí mismo, encima de la estación subterránea, será un auditorio para eventos de todo tipo.
Actriz: ¿Qué tipo?
Directora: Entrega de diplomas de graduación, presentaciones de partidos políticos, alguna que otra reunión de alto nivel…
Actor: Muy escénico y errático todo. Tal vez podamos colocarnos como…
Directora: No hay sitio para cómicos.
Actor: ¿Y ya es oficial?
Directora: Nada es oficial si no hay oficio.
Actriz: Pues pensemos con optimismo.
Actor: Odio el optimismo por el optimismo.
Actriz: Tal vez nos falta un cartel. Con un buen cartel sería casi imposible echarnos.
Directora: ¡Comencemos los ensayos! ¡Ya!
Actriz: Me parece bien. ¿Puedo decir algo?
Entra Tramoyista.
Tramoyista: Quería que fuera un secreto, pero ya veo que no me queda más remedio que anunciarlo… Tengo escritas las primeras páginas de una obra.
Directora: Habló el tramoyista dramaturgista. Hemos quedado en hacer algo de corte colectivo.
Actor: Aún no hemos decidido nada. Me gustaría escuchar su propuesta.
Actriz: Siempre me apasionaron los happenings. Quiero que hagamos uno.
Directora: ¿Puedo ver alguna de esas páginas que tienes…?
Tramoyista: Faltaría más.
Tramoyista le pasa unos papeles a Directora. Ésta los lee.
Actriz: Insisto, necesitamos un buen…
Actor: Un buen cartel es lo más importante. Pero un cartel sin autor no es cartel, y sin actores de verdad podría parecer un auténtico fraude. Además, no me gustaría perder mi reputación por culpa de una idea peregrina. Tengo importantes premios a actor principal en mis vitrinas. Si ese texto es bueno, sólo necesitaremos un nombre. Déjame ver…
Actor le quita los papeles de la mano a Directora.
Actor: (Leyendo en silencio.) ¿Esto no es lo que estuvimos hablando el último día? Juraría que es una transcripción literal.
Tramoyista: No del todo.
Directora: Tira esos legajos a la basura. No tienen calidad dramática. ¿Quién ha leído el último libro de Zizek?
Actor: ¿Cuál?
Directora: Es importante que perdamos el miedo. Hemos entrado en un nuevo paradigma.
Actor: Esto de aquí lo dije yo, lo recuerdo perfectamente, no lo dijo ella.
Tramoyista: Ella eres tú, he cambiado los géneros.
Actor rompe los papeles.
Tramoyista: ¡¿Pero qué haces, imbécil?! ¡No tengo copias!
Tramoyista recoge los papeles del suelo.
Directora: ¿No queríamos algo contemporáneo? ¿Algo sin autoría? Esa acción es una señal.
Actor: ¿Quién dijo eso?
Tramoyista: ¿Qué señal?
Directora: ¡Rompamos los moldes!
Actriz: ¿Entonces podré no actuar?
Directora: ¿No actuar? No, no. Una cosa no lleva a la otra. Tú actuarás y yo te dirigiré. Serás una marioneta en favor del espectáculo.
Actor: Esto se está yendo de madre.
Directora: ¡A la mierda las convenciones!
Actriz: No estoy dispuesta a actuar a las órdenes de nadie.
Tramoyista: Estoy bastante enfadado.
Actor: Relájate, hombre. Dejemos que doña señora directora haga lo que le plazca y que doña libertad se recree con su yo. Será divertido.
Directora: (A Actriz.) Está bien. Podrás ser tú misma. Dejarás de ser actriz y serás tú misma. Plenamente tú. Olvídate de interpretar ningún personaje. (A Actor.) Y tú, tú harás de ti mismo también, pero interpretando al personaje que serás tú.
Actriz: Él no tiene por qué hacer lo que yo.
Actor: Haré lo contrario, no te preocupes.
Actriz: ¿Y no deberíamos firmar?
Directora: ¿Qué?
Tramoyista: Se refiere al texto. Cada uno de nosotros debería firmar nuestra parte, ¿no?
Directora: ¿Tú también quieres actuar?
Tramoyista: Ya que no puedo ser el autor…
Directora: ¡Qué perra con la autoría! Si hay una dramaturgia, será mía, que para eso soy la directora.
Actor: Por curiosidad, ¿qué método utilizaste para recoger la conversación?
Tramoyista: Una simple grabadora.
Actor: ¿Y tenías nuestro permiso?
Tramoyista: Creía que había confianza.
Actor: La confianza termina cuando…
Actriz: … se sobrepasan las distancias de seguridad.
Tramoyista: Siempre grabo todas las conversaciones en las que intervengo. Lo hago por norma.
Actriz: Eso no te da derecho.
Tramoyista: ¡Era un experimento, joder! No entendéis nada.
Actor: (Recogiendo unos fragmentos del suelo y leyendo.) ¿Seguro que yo dije esto?
Tramoyista: Hay una cierta estilización literaria.
Directora: Tengo la sensación de que estamos fuera del tiempo. Me refiero al presente. Si tuviéramos un canal, un canal en una de esas redes… podríamos emitir acciones extremas. Acciones que convocaran mucho público. ¿Sabéis que hace poco murió un streamer por beber? Los espectadores le pedían una y otra vez que siguiera bebiendo y él, para complacer a la audiencia, lo hizo. Hasta morir.
Actor: Tal vez fue un suicidio en directo.
Actriz: ¿Creéis que deberíamos suicidarnos para llamar la atención?
Tramoyista: Nuestra muerte no le importa a nadie. Una noticia de un cuarto de página en el interior de un periódico, tal vez. Poco más. Y tampoco esto les haría cambiar de planes.
Actriz: Hagamos panfletos, muchos panfletos y salgamos a la calle a repartirlos.
Actor: ¿Y por qué no estrenar un panfleto?
Tramoyista: Buena idea, la ventaja de un panfleto es que no precisa de una dirección.
Directora: Una dirección siempre es conveniente.
Actor: ¿Cuánto duran los panfletos?
Directora: Un panfleto coherente… como una hora y cuarto entre pitos y flautas.
Tramoyista: No es mucho. Yo me ofrezco a redactarlo.
Actriz: ¿Y si hacemos una obra sin fin?
Directora: ¿Cómo?
Actriz: Dialogando. Dialogando sin parar.
Directora: Una performance autorreferencial.
Tramoyista: Pero eso es lo que hacemos ahora mismo.
Directora: Ahora lo que estamos haciendo es charlar; es diferente.
Actriz: ¿Y sobre qué tema podríamos…?
Tramoyista: Es obvio, sobre nuestra propia situación. Sobre el derribo de un teatro, sobre el derribo del teatro en general, sobre el derribo de los derechos humanos…
Actor: Demasiado evidente.
Directora: ¡El mundo está podrido! Hay infinitos temas que podríamos denunciar. Las guerras y holocaustos, los abusos sexuales, la esclavitud, la destrucción del medio ambiente.
Actriz: Es importante dialogar. Ése podría ser nuestro mensaje.
Actor: Yo no quiero dar ningún mensaje.
Tramoyista: Pero tampoco debemos edulcorar la realidad.
Actor: ¿Quedan donuts?
Actor rebusca entre las bolsas de comida.
Actor: Podríamos suicidarnos con azúcar, tomando azúcar sin parar.
Actor: Tengo la sensación de hablar como si alguien me hubiera escrito lo que tengo que decir.
Actriz: Es tu yo represor.
Directora: No somos personas tan educadas y cultas como quisiéramos. En nuestras cabezas se esconden todo tipo de ideas malévolas.
Actriz: Podríamos empezar por los localismos y los insultos.
Directora: ¿Y olvidarnos de Nietzsche?
Actor: Estoy en blanco. Y sin blanca.
Tramoyista: Atención. Chiste malo.
Actor: ¡Maldito Plan Urbanístico de los cojones!
Actriz: ¿Eres tú?
Directora: ¿A qué te refieres?
Actriz: A que ha sonado infantil.
Tramoyista: Yo tengo un plan para el Plan. ¡Que se lo metan por el culo!
Directora: Me gusta el tono provocativo.
Actriz: No es provocativo, es falso. Si pensamos en el público, nunca diremos nada auténtico.
Directora: ¡Imposible hacer teatro sin tener en cuenta al público! ¡Reivindico la estética de la recepción!
Actriz: La recepción nos ha abandonado.
Directora: Bueno, yo lo único que digo es que el público saque sus propias conclusiones.
Actriz: ¡Pero qué público!
Directora: Tranquilízate.
Actriz: ¿Que me tranquilice? Llegas a esta compañía sin preguntar quiénes somos, pretendes dirigirla como te sale del coño y encima…
Actor: Necesitábamos una dirección.
Actriz: ¿Por qué? ¿Porque lo pedía el público?
Actriz sale airada.
Tramoyista: ¿Pero creéis, de verdad, que ese Plan tiene algún sentido?
Directora: ¿Por qué lo dices?
Tramoyista: No sé, no me gustaría que pasara con ese Plan lo que pasa siempre.
Actor: ¿No te gustaría o te gustaría?
Tramoyista: Hablo de que siempre quedan cosas por terminar o sin servicio ninguno. Como ese campo de golf, el más grande del mundo, en medio del páramo.
Directora: Podríamos intentar estar dentro del Plan.
Tramoyista: El teatro es un estorbo para cualquier Plan.
Actor: No tanto como la danza.
Tramoyista: No te entiendo. Teatro y danza vienen a ser lo mismo.
Actor: Los bailarines están muy metidos en política. Le bailan el agua a los empresarios.
Tramoyista: ¿Estás ironizando, no?
Actor: Política del cuerpo.
Actriz entra de nuevo, corriendo.
Actriz: Hagamos un calvo.
Actor: Lo que nos faltaba.
Actriz: Hagamos un calvo al principio de la función, y luego un oscuro. Un calvo bien hecho y un oscuro de una hora y media.
Directora: (Aplaudiendo.) Genial. Una metáfora estupenda.
Actriz: Gracias.
Actor: ¿Y si viene un crítico de los de verdad? Podría interpretarlo como un gesto…
Directora: No seas tan conservador. Es una idea buenísima. Me quito la cabeza.
Actor: Será el sombrero.
Directora: No tengo.
Tramoyista: ¿Pero de parte de quién están los críticos?
Actriz: Nunca se sabe.
Actor: Los críticos son agentes del sistema.
Directora: Y los periódicos donde publican están tan llenos de erratas que se han desprendido de sus secciones culturales para ahorrar costes.
Tramoyista: ¡Bien dicho!
Directora: Ya no hay críticos propiamente dichos, ni objetivos ni subjetivos. Ni narrativos ni poéticos. Por el contrario, abundan los aficionados a escribir reseñas en la red para llenar de contenido el inmenso vacío, y también los becarios en periodo de pruebas que reciben como pago una palmadita en la espalda y una promesa de trabajo precario.
Actor: Hagamos autocrítica.
Tramoyista: Carecemos de medios donde publicarla.
Actriz: ¿Y los programadores? ¿Qué opinarán los…?
Directora: ¡Lo mismo!
Directora: Hagamos de nosotras mismas nuestro campo de estudio.
Actriz: ¿Entonces, empezamos a ensayar el calvo?
Actor: Insisto en la autocrítica. Podríamos pagar una página en una red con muchos likes y haters.
Directora: Si la autocrítica es positiva dirán que es para autopromocionarnos y si es negativa para autojustificarnos. La verdad, echo de menos los tiempos en los que un ilustre señor de gafas acudía a cada estreno de la ciudad para analizar desde un punto de vista semiótico…
Tramoyista: Recuerdo muy bien a ese señor. Se ponía en la penúltima fila… Nunca supimos cómo se llamaba realmente.
Actor: Firmaba como R. I. P.
Tramoyista: ¡Cierto! Cuando murió, fue víctima de numerosos chistes.
Directora: Más de un autor se la tenía guardada. Pero sus comentarios eran crueles y lúcidos. Una delicia. No se le escapaba una. Me viene a la cabeza cuando dijo que gran parte del teatro político estaba contaminado por la simpleza de la comedia fácil, y entonces…
Actor: Entonces se le echaron encima los clásicos, empezando por Lope.
Directora: Después de aquello se volvió tan sarcástico y ácido que era realmente difícil saber a qué o a quién se refería cuando…
Actriz: ¿Nadie heredó su oficio?
Actor: Con los críticos está sucediendo lo mismo que con los zapateros. Imposible competir con la producción masiva de bajo coste y de…
Tramoyista: … usar y tirar.
Directora mira su móvil.
Actor: Lo mejor sería hacer microteatro. ¿Por qué ponéis esa cara?
Actriz: Éste es un teatro de tamaño mediano.
Tramoyista: Siempre hay una manera de reducir el espacio.
Si dividimos el escenario en cuatro, podríamos representar cuatro obras al mismo tiempo. Eso sin contar con la platea.
Actriz: ¿Y por qué no ocho, o veinte?
Actor: Me parece bien. ¿No triunfaron en su día los minicines?
Actriz: Te recuerdo que somos una actor, una actriz y un clavaclavos.
Tramoyista: Tramoyista creador de espacios.
Actriz: No sé cómo vamos a fragmentarnos.
Actor: Lo fragmentario se impone. Ésta es una realidad indiscutible. La gente ya no se puede permitir perder el tiempo con cualquier argumento pesado o complejo. Estamos en el mundo del TikTok. Yo mismo estoy por rebajar la profundidad de mi discurso cotidiano.
Tramoyista: Imposible.
Directora: (Leyendo una noticia en el móvil.) Los expertos dicen que quince minutos de teatro al mes es más que suficiente, y si es una adaptación de Lorca, cuatro.
Tramoyista: ¿Suficiente para qué?
Directora: Para calmar las ansias reivindicativas, imagino.
Actor: Pensaba que, fundamentalmente, el teatro era entretenimiento.
Tramoyista: Y es lo que la gente busca. Pero el teatro se ha vuelto insoportable.
Actriz: A veces, también yo me veo… insoportable.
Actor: Opino lo mismo.
Directora: Nos hemos dejado atrapar por la velocidad de los mensajes y el teatro, en su esencia ha perdido… la esencia.
Actor: ¡Magnífico! Este mismo diálogo, tan ágil, podría ser lo que buscamos.
Directora: Teatro de la esticomitia. Es la única manera de no pasarse de carácter.
Actor: ¿Hemos descartado lo de la plataforma virtual? Sólo habría que instalar unas cámaras y retransmitir en directo. En otros países ya se hace. Incluso podríamos interactuar con los visitantes.
Tramoyista: ¿Y qué ganaríamos?
Actor: Popularidad.
Actriz: No sé…
Actor: El teatro popular es…
Tramoyista: Revolucionario.
Actriz: No sé…
Actor: ¡¿Pero por qué nos empeñamos en seguir con esto?! Nos han dado una patada en el culo. Fuera. Adiós. Que les vaya bien. A tomar por saco. ¡Vayámonos antes de que nos echen!
Actriz: ¿Pero cuál es el problema?
Directora: Hemos dejado de ser rentables para la industria del entretenimiento.
Tramoyista: Demasiados personajes creados con inteligencia artificial.
Directora: Boots de la cultura.
Actriz: ¡Pero aquí hay vida! Somos personas.
Actor: Nadie quiere ver simples personas.
Tramoyista: (A Directora.) ¿Y tú, por qué miras tanto el móvil?
Directora: Es adicción.
Tramoyista: No puedes dejar de mirarlo.
Directora: ¡Pues no!
Actriz: ¿Cómo llegar al corazón de los espectadores?
Tramoyista: ¿Directamente o a través de engaños?
Actriz: Necesitamos que el público empatice con nuestro trabajo, necesitamos que se pongan en nuestro lugar, que nos defiendan, que salgan a la calle a manifestarse.
Actor: No lo harán.
Directora: (Riéndose con algo que ha visto en la pantalla del móvil.) ¡Increíble!
Actor: ¿Puedes centrarte y dejar de mirar eso?
Tramoyista: Calma. Estamos todos muy nerviosos.
Directora: Perdón. Estoy algo cansada. Y cuando estoy cansada no puedo concentrarme.
Actriz: ¿No duermes lo suficiente? (Encendiendo un cigarro.) Tampoco yo duermo desde que…
Tramoyista: Lo mejor es no pensar en el futuro. Porque eso es lo quieren que hagamos, que pensemos en el futuro y que desistamos.
Directora: (Apagando el móvil.) No lo entiendo. La realidad ahí afuera se ha vuelto cada vez menos interesante. Parece sacada de un vodevil.
Actriz: Quitemos las butacas del patio y metamos a los espectadores en el escenario, y que sean ellos quienes…
Actor: Podrían interpretarnos mal.
Actriz: ¿Qué tal llevamos el diálogo? (A Directora.) ¿Crees que podría servir?
Directora: ¿El diálogo de aquí y ahora? Lo difícil va a ser repetirlo. Además, nos estamos yendo un poco del tema principal. Y a mi juicio, no deberíamos hacer bromas. Da la impresión de que estamos bebidos.
Tramoyista: ¿A qué tema te refieres?
Directora: El derribo.
Actor: Derrida.
Actriz: De arriba.
Tramoyista: Me rindo.
Actor: Me gustaría terminar mis réplicas y que nadie me las pise.
Tramoyista: Estamos estancados. No hay acción. No hay giros imprevistos. No hay…
Directora: Salgamos a la puta calle. Hagamos de la calle nuestro lugar para la acción. Ocupemos aeropuertos abandonados, rotondas improductivas, mercados de abastos a punto de ser devorados por multinacionales.
Actor: ¿Y abandonar este teatro? Vivimos aquí.
Directora: Yo todavía no.
Actriz: ¡Tú también! Reconócelo.
Tramoyista: En la calle podríamos perder la vida en una manifestación reprimida con gases lacrimógenos.
Actriz: No es tan arriesgado como hacer teatro en guerra.
Actor: Cierto, interpretar mientras se dispara es…
Actriz: O se es, o se es disparado.
Actor: … disparatado.
Actor y Actriz ríen.
Directora: Disparatado. Dispara-tado.
Tramoyista: Yo jamás saldré de aquí. Para mí es importante la arquitectura. Y si quieren sacarme, que me saquen con los pies por delante. ¿De qué estilo es este edificio?
Directora: Neoclásico.
Tramoyista: Muy apropiado para guardar distancias entre las diferentes clases sociales.
Actor: ¿No eras tú neomarxista?
Tramoyista: Precisamente. Por un lado, los actores, encerrados detrás de una cuarta pared; por otro, la aristocracia, mirando a los actores de reojo, y por último, la plebe, con derecho a aplaudir, si tiene ganas.
Directora: Eso es dictadura.
Actriz: Te has olvidado de los pasadizos. Los pasadizos que comunican…
Actor: … centros comerciales.
En algún lugar del teatro comienza a sonar Lascia ch’io pianga, de Häendel.
Actor: ¿Y esa voz?
Directora: Déjame llorar mi cruel destino.
Actriz: ¿Quién está cantando?
Tramoyista: Es un tema grabado.
Actor: ¿Pero de dónde sale?
Tramoyista: No lo sé.
La música se detiene, de repente.
Directora: Ya paró.
Tramoyista: Sería un móvil. En el mío pasan cosas raras.
Actriz: ¿Dónde tienes el móvil?
Tramoyista: En el telar.
Actor: Era un hilo musical.
Actriz: La música venía desde muy lejos.
Tramoyista: Hace tiempo que toda la música…
Directora: … es extraescénica.
Tramoyista: ¿Y quién ha decidido que…?
Actriz: Mejor nos iría como sala de teatro íntimo.
Actor: ¡Qué horror! No soporto que alguien del público me eche el aliento.
Directora: Escuchad. No lo diré ni una sola vez más. O nos adaptamos, o será inevitable la desaparición. Tenemos que convencerlos de que podemos ser productivos.
Tramoyista: De todas formas piensan derribarnos.
Actriz: Nos mantendremos inquebrantables. ¿Os dais cuenta? Si fuéramos más pequeños, podríamos sobrevivir con algo de suerte escondidos en…
Tramoyista: Si fuéramos más grandes, seríamos algo así como un Gran Teatro, capaz de competir con cualquier auditorio de los que programan ballet.
Directora: Por desgracia no tenemos glamour suficiente y somos medianos.
Actor: ¿Medianos o mediocres?
Actriz: Me gustaría que, diga lo diga a partir de ahora, me llevéis siempre la contraria.
Tramoyista: ¿Estás interpretando?
Actriz: No. ¿Por qué?
Tramoyista: Sonaba peripatético.
Actor: Pues yo lo vi bien.
Directora: Faltó algo de cuerpo. Deberías probar a cantar más a menudo. Cantar sin prejuicios ni miedos. Desde el cuerpo. Desde las tripas. Desde el corazón.
Actriz: Ya canto todos los días antes de ir al water.
Directora: Cantar libera las emociones.
Actriz: Y una anda más ligera de cuerpo.
Directora: Incluso esas emociones que llevan en prisión toda la vida.
Actor: Me lo has quitado de la punta de la lengua.
Tramoyista: ¿Pero y qué pasará con la carta de lanzamiento?
Actor: No era una carta de lanzamiento. No nos decían que tuviéramos que irnos fuera de la órbita del sistema.
Directora: La carta era clara, orden de desalojo por…
Actor: Derrida.
Actriz: Podemos argumentar que no entendimos bien el contenido.
Actor: ¿Quién gobierna esta ciudad?
Tramoyista: La errata regidora.
Directora: ¿Es un chiste? Si es un chiste, deberías mover el rictus lo menos posible.
Actor: En declaraciones a la prensa, el nuevo alcalde dice que lo que le gusta es el circo de toda la vida.
Tramoyista: Podríamos hacerle sitio a un elefante.
Directora: ¿Pero quién es el…?
Actriz: Yo metí su nombre en Google. Sólo sale que es aficionado al golf…
Tramoyista: … de México.
Todos ríen.
Actor: ¿Sabéis lo que pienso? Que la cultura no está reñida con el deporte.
Actriz: ¿Sigues jugando al tenis?
Directora: Porque tiene las de perder.
Tramoyista: ¿Quién?
Directora: La cultura.
Actor: No, me aburría tener que devolver las pelotas.
Directora: No me hagáis reír, por favor. Sabéis que cuando empiezo, no puedo parar.
Tramoyista: Cambiemos de tema.
Actriz: ¿Pero los ayuntamientos no dependen del pueblo?
Todos ríen.
Directora: Silencio, por favor, que me duele la tripa.
Actor: Los consistorios son solventes por sí mismos.
Tramoyista: Vamos de errata en errata.
Directora: ¡Ya está bien! Necesito un poco de paz.
Actor: Hagamos foro teatro. La gente paga por contar sus problemas en público.
Actriz: ¿Pero eso no es lo mismo que hacer funciones bélicas?
Actor: ¿Be qué?
Actriz: Quería decir beneplácitas.
Tramoyista: Para bélicos, los espectáculos infantiles. A los padres les encanta que sus hijos aprendan a no comer patatas fritas en los teatros.
Directora: Por cierto, me gustaría celebrar aquí una reunión de vecinos de las manzanas próximas.
Actriz: ¿Una reunión de barrio? ¡Qué estupidez!
Directora: Necesitamos más voces dentro de nuestra nueva obra. Ellos aportarán toda la naturalidad que nos falta. Y una vez en el teatro, les haremos firmar un manifiesto.
Actor: ¿Acabas de llegar y ya estás movilizando el barrio?
Tramoyista: No va a firmar nadie. En el contorno poca gente sabe que esto es un teatro.
Directora: En todo caso, seguro que aprendemos mucho del comportamiento humano. Las comunidades necesitan un lugar donde reunirse fuera de su círculo de comodidad. Y todos ellos están muy preocupados con este asunto del nuevo plan urbanístico. Temen que empiecen a echar edificios abajo.
Actor: ¿Y cuándo…?
Directora: ¿Os parece bien de aquí a una semana? Podríamos aprovechar para hacer coincidir nuestro estreno con esa reunión. ¿Qué os parece? No hay nada mejor que una reunión de vecinos para asegurar un lleno.
Actriz: Yo lo veo bien.
Tramoyista: Por mí, perfecto.
Actor: Una semana es demasiado tarde. Nos echarán antes.
Directora: Están asustados.
Actriz: ¿Los vecinos?
Directora: Dicen que han visto unos buitres sobrevolando el barrio.
Actor: ¿En el fondo o en la superficie?
Directora: Las vías irán soterradas debajo de un gran pasillo verde, y a ambos lados se levantarán pisos de lujo, además del gran centro comercial que coronará el proyecto, justo aquí.
Actor: ¿Los buitres de qué color eran?
Directora: Rosas.
Actriz: Como el deseo, la esperanza, el amor, la ternura, la inocencia, la calma… ¡Mirad! Al fondo. Un espectador.
Actor: Seguro que se trata de una errata. La errata de un viejo espejismo.
Tramoyista: Parece real.
Actor: ¿Abrimos una botella de cava?
Tramoyista: No hay nada que celebrar.
Directora: Seguro que el ruido del tapón al salir espantará al buitre.
Actor: Hay botellas en la bodega esperando su oportunidad.
Directora: ¿Te refieres al almacén de botellas de utilería?
Tramoyista: Nada de utilería. Esas botellas son de cuando se inauguró este mismo teatro.
Actriz: Mejor no hablar de eso.
Tramoyista: ¿Es que es un secreto?
Actriz: No. Pero imagina que tenemos que volver a escondernos.
Directora: ¿De qué habláis?
Actor: Tú no habías nacido cuando pasó aquello.
Tramoyista: Nadie de los aquí presentes habíamos nacido. Eso sucedió…
Actor: Eran tiempos convulsos.
Actriz: Nuestros antepasados estaban siendo perseguidos y se refugiaron aquí cuando…
Actor: Mi abuelo nació en esa bodega.
Directora: ¿Por qué nunca nadie me dijo nada?
Actriz: ¿Nunca? Te acabamos de conocer. Por cierto, ¿de dónde eres?
Directora: Nací en esta ciudad. Pero he vivido mucho tiempo fuera formándome. Un máster y un doctorando en London.
Actriz: ¿Y tus padres?
Directora: También son de aquí.
Actriz: ¿Y nunca te dijeron…?
Directora: Mi abuela hablaba de bombardeos cuando era niña, vagamente.
Actor: Mujer, toda nuestra familia sufrió la persecución. ¿Lo entiendes?
Directora: ¿Qué familia?
Tramoyista: La tuya, la nuestra. Formamos parte de una estirpe milenaria.
Actriz: Yo soy hija de actores, nieta de actores, bisnieta de actores.
Tramoyista: Mis antepasados del Barroco ya levantaban decorados.
Actor: En mi caso, mi abuela paterna era una simple acomodadora.
Directora: Pero yo llevo en esto relativamente poco tiempo. Y mis padres son funcionarios públicos de la Agencia Tributaria.
Actor: Entonces, tú no…
Directora: Lo mío es vocación, no tradición.
Directora: ¿Pero de qué persecución habláis?
Actriz: Cuando prohibieron…
Actor: Cerraron este teatro para que no…
Actriz: Luego anduvieron buscándolos durante semanas, durante meses, durante años. Creían que habían huido…
Directora: ¿Pero a quién, a quién buscaban?
Actriz: A nuestros padres, a nuestros abuelos…
Actor: Pero no habían huido. Siempre estuvieron…
Actriz: … de un teatro a otro.
Directora: ¿Pero de verdad existen esos pasadizos?
Actriz: Yo nací aquí, en los camerinos.
Tramoyista: (A Directora.) ¿Y cómo sabemos que no eres una…?
Directora: ¿Una infiltrada?
Actor: No le hagas caso, no tienes que demostrar nada. No sé qué podrías sacar de nosotros o de este lugar.
Actriz: Nunca se sabe.
Actor: Te has puesto celosa.
Directora: ¿Vosotros sois…?
Actriz: Éramos pareja y con descendencia.
Actor: Nos hemos dado un tiempo antes de separarnos definitivamente.
Actriz: Me ha parecido escuchar algo.
Directora: Las luces tiemblan.
Tramoyista: Sólo se trata de un efecto óptico.
Actor: Ya pasó.
Directora: Quisiera saber más de aquellos tiempos en los que…
Actriz: Nuestros antepasados se escondieron en la bodega hasta que los perseguidores se olvidaron de perseguir. De la bodega salen los pasadizos.
Directora: ¿Pero dónde está la bodega?
Actriz: Ya lo sabrás.
Directora: Lo que no comprendo es… si de verdad eran perseguidos, ¿cómo fue para después hacerse cargo…?
Tramoyista: Cuando el Consistorio decidió reabrir el teatro, la compañía se presentó con nombre falso.
Directora: Todo esto me parece un cuento chino, que no hubo persecución ni familias de teatreros, ni bodegas fantásticas ni pasadizos…
Actor: Estoy pensando…
Actriz: ¿Qué?
Actor: Quizá hayan descubierto quiénes somos. (A Directora.) ¿Podemos hablar sin que tú estés presente?
Directora: Sin problema.
Directora sale con los patines en la mano.
Tramoyista: ¿Podemos fiarnos de ella?
Actor: Se ve a la legua que lo único que quiere es prosperar dentro de la profesión.
Actriz: No sé por qué la defiendes tanto.
Actor: No la defiendo, simplemente no encuentro motivos para la sospecha. Mi opinión es que es una desahuciada más.
Tramoyista: Hay un asunto importante. He visto los planos.
Actriz: ¿Del nuevo Plan General?
Tramoyista: Están en sede digital.
Actor: Entonces ya es público.
Tramoyista: Las obras de la estación afectarán a la bodega.
Actriz: Nos quedaremos sin refugio.
Actor: Escapemos antes de que avancen más los túneles.
Tramoyista: De la bodega partía un pasadizo que nunca llegamos a explorar. Creo saber a dónde va a dar.
Tramoyista saca un plano del bolsillo de su pantalón y lo desdobla.
Tramoyista: La salida está aquí.
Actor: ¡El páramo!
Actriz: ¿No será muy arriesgado?
Tramoyista: Es nuestra única oportunidad.
Actor: Habíamos quedado en resistir. Habíamos quedado en hacer de este lugar nuestra casa. Ya nos habíamos repartido los espacios. ¡Y tenemos un estreno a la vista!
Actriz se dirige al columpio. A continuación se columpia.
Entra de nuevo Directora, patinando.
Directora: ¿Ya habéis terminado? A veces tenéis una actitud bastante infantil. ¿También eso es de familia?
Tramoyista: Actuamos en consonancia con los tiempos que corren.
Directora: ¿Y qué sentido tiene ese columpio?
Actriz: (Desde el columpio.) ¡Ninguno!
Directora: Absurdo.
Tramoyista: ¿Y tus patines? ¿Qué sentido tienen?
Directora: Dinamizar la acción.
Actor: También los columpios.
Directora: ¡Basta! Aquí estamos reunidos para llevar a cabo una obra dramática.
Actriz: No tiene por qué ser dramática, puede ser un melodrama del absurdo en vivo y en directo.
Actor: Me gusta. Tú y yo podríamos volver a enamorarnos absurdamente.
Actriz: ¿Tú y yo?
Directora: ¡Fantástico! El amor siempre regresa en las situaciones límite.
Actriz: Yo no puedo asegurar que eso vaya a ocurrir. Eres un imbécil y un retrógrado patriarca.
Actor: Pero te gusto.
Actriz: ¡Payaso!
Actor: El mejor del mundo.
Directora: ¡Basta! Es suficiente.
Actor: Tenemos que resistir.
Actriz: Estoy de acuerdo, resistir es lo más importante.
Tramoyista: ¿Resistir por resistir?
Actor: Resistir para llegar a recuperar lo perdido, aunque esto sea del todo…
Tramoyista: … imposible.
Actor: ¿Cuántos años me quedarán de vida? Me siento viejo.
Actriz: No digas esas cosas.
Actor: Es cierto.
Actriz: Pero tu memoria sigue intacta. Puedes repetirlos monólogos de carrerilla.
Actor: Llevo ensayando toda la vida el modo de no perder la memoria. Por cierto, me preocupa qué pasará con los premios recibidos.
Actriz: ¿Los tienes en papel?
Actor: No.
Tramoyista: Premio al mejor actor aficionado en la categoría…
Actor: ¡Dios! ¿Hemos estado actuando toda la vida para no tener ni siquiera… un reconocimiento físico?
Directora: Adoro vuestro…
Actriz: ¿Qué?
Directora: Romanticismo.
Actor: ¿Qué?
Directora: Nada.
Tramoyista: Nada.
Directora: Decir nada es decirlo todo.
Tramoyista: ¿Os acordáis de aquel dramaturgo? ¿Cómo se llamaba?
Actor: Oswaldo.
Actriz: Lo atamos a una silla y le tapamos la boca durante años para que no nos delatara.
Directora: ¿Cuándo?
Tramoyista: Era un confidente.
Actor: Nunca tuvimos pruebas.
Directora: ¿De qué habláis?
Actor: No podíamos arriesgarnos.
Tramoyista: Me pregunto si en otros teatros del mundo pasa lo mismo.
Actriz: ¿A qué te refieres?
Directora: ¿Vais a hacer eso mismo conmigo?
Silencio.
Directora: ¡¿Es que nadie va a responderme?!
Actriz: ¿Qué quieres saber?
Directora: ¿Quién era ese Oswaldo?
Tramoyista: Ya te lo hemos dicho.
Directora: ¿Y por qué…?
Actriz: Descubrió que éramos viejos actores. Descubrió que éramos los actores…
Directora: Entiendo. Pero…
Actor: ¿Pero qué?
Directora: Hace mucho tiempo que vivimos en democracia. Muchos resistentes llegan incluso a ser condecorados.
Actor: Nunca nos pondrán una calle.
Tramoyista: Me pregunto si en otros teatros del mundo pasa lo mismo.
Actriz: No todos los dramaturgos son de la misma estirpe. ¡Mierda! ¿Os dais cuenta? Cuando no es un tren o un auditorio o un centro comercial, es un centro de datos, o un casino. ¡Todo con tal de jodernos!
Actor: Quedamos en que no emplearíamos palabras altisonantes.
Actriz: Yo no he dicho nada…
Actor: Me refiero a “todo”.
Directora: El teatro identifica a nuestra especie. No pueden ignorarnos.
Tramoyista: ¡Claro que pueden! Además, las especies evolucionan y se transforman en otras.
Directora: O desaparecen.
Actriz: ¿Ya hemos descartado la posibilidad de hacer teatro súper espectacular? Con mucho artificio y fuego…
Actor: Y globos aerofágicos.
Actriz: ¡Qué cochinada!
Directora: ¿Aquí? Podría declararse un incendio…
Actor: ¡Mejor que mejor!
Actriz: (Bajando del columpio.) Me encantaría poder manejar mi cuerpo a mi antojo como una contorsionista en el espacio vacío.
Tramoyista: Te noto emocionada.
Todo, todo, todo, todo…
Actor: ¡Hicimos un pacto!
Directora: Teatro fonético.
Está bien, no hagamos nada.
Tramoyista: No merece la pena hacer ni siquiera nada nunca.
Directora: Nunca es tarde. ¿Os gusta este título? Es una buena frase para colocar como asunto en los mailings que hagamos.
Actriz: No tenemos correo electrónico.
Directora: ¿Cómo?
Actor: Ha dicho que no tenemos…
Directora: Lo he oído.
Tramoyista: Estamos en contra de la propaganda telecomunicativa.
Directora: Increíble.
Tramoyista: De hecho, para comunicarnos entre nosotros seguimos utilizando el correo ordinario.
Directora: Entonces no sabéis de lo que hablo.
Actriz: ¡Claro que lo sabemos! Sabemos que existe la red www. Con todas sus infinitas posibilidades. Tenemos móvil, miramos las noticias de vez en cuando, hacemos preguntas a la inteligencia artificial, como todo el mundo, pero…
Actor: Yo también veo algún que otro video de YouTube.
Actriz: ¡Prometimos no hacerlo!
Directora: Estoy asombrada.
Tramoyista: Seguro que piensas que somos unos ignorantes.
Directora: El conocimiento se mueve, hoy por hoy, a la velocidad de la luz. Todo…
Actor: Todo.
Actriz: Todo salta a la mínima de cambio.
Tramoyista: Hay una tendencia innegable al totalitarismo, está claro.
Directora: Estamos en un mundo lleno de posibilidades. Por poner un ejemplo: en las redes sociales el público se encuentra para verse, y los unos se manifiestan ante los otros. Y en los foros de discusión, las personas son protagonistas de sí mismas. Y hay infinitas plataformas que aportan datos increíbles.
Actriz: ¡Increíble!
Tramoyista: Ahí afuera sólo hay ficción, la ficción de un mundo artificial donde ya no se puede distinguir a las personas reales de las que son…
Actriz: … erratas.
Directora: Tengo la sensación de vivir entre dinosaurios.
Actor: Si no te gusta, vete.
Actriz: No tiene dónde ir.
Directora: Supongo que, de quedarme, no me ataréis a una silla, ¿verdad?
Actor dirige su mirada hacia el fondo del patio de butacas.
Actor: Se ha movido.
Tramoyista: ¿Quién?
Directora: Tranquilos. Si de verdad hay alguien, aplaudirá cuando acabemos.
Actriz: No es un espectador.
Tramoyista: ¿Qué?
Actriz: Está esperando que abandonemos, que nos rindamos.
Actor: No vamos a tirar la toalla de ninguna manera.
Tramoyista: Pueden desalojarnos a la fuerza.
Actriz: ¿Por qué no cortan la luz?
Actor: Saben que tenemos velas.
Directora: En otros teatros han metido las excavadoras sin preguntar.
Actor: ¿Cómo lo sabes?
Directora: He trabajado en ellos.
Actriz: ¿En serio?
Directora: Alguien llega y convence al productor de lo importante que es innovar. Y el día menos esperado, en plena función, una excavadora entra, en apariencia para ser decorado, luego para acabar con todo.
Tramoyista: Siempre soñé con llegar a ser uno de esos escenógrafos extravagantes…
Actor: Definitivamente, el espacio vacío es una entelequia.
Directora: Cierto, hasta esta tenue luz es materia.
Tramoyista: Atrápala si puedes.
Silencio.
Directora: Me ha parecido escuchar un tren en la lejanía.
Actriz: Es el de mercancías que pasa al otro lado del páramo.
Actor: Mala señal, cuando dejemos de escucharlo.
Silencio.
Tramoyista: Ya no se escucha, tal vez era sólo una especie de reverberación.
Directora: Una reverberación.
Tramoyista: A veces, los recuerdos se cuelan en el presente.
Actriz: Es verdad, ya no se escucha nada.
Directora: Quizá fuera el viento.
Actriz: Tanto tiempo oyendo ese tren que ahora oímos su traqueteo sin que el tren exista realmente.
Tramoyista: Como ocurre con tantas y tantas cosas.
Actriz: La empatía hace maravillas. Los recuerdos más profundos y persistentes acaban alcanzando a la memoria colectiva.
Tramoyista: ¿Un tren viejo formando parte de la memoria?
Actriz: Ese tren ya existía cuando éramos niños.
Actor: Incluso cuando eran niños nuestros antepasados.
Directora: ¿Qué pasó con aquel hombre? Me refiero a…
Tramoyista: ¿Por qué quieres saberlo?
Directora: Por nada. Confío en ustedes.
Actor: Acabas de dejar de tutearnos.
Actriz: Entonces éramos jóvenes y estábamos llenos de impulsos.
Actor: El tiempo no pasa en balde.
Directora: Hace frío, de pronto.
Tramoyista: No tenemos calefacción.
Directora: La venganza se sirve en platos fríos.
Actriz: ¿A qué viene eso?
Directora: No sé. Me ha salido.
Silencio.
Actor: ¿Y qué… nos repartimos los papeles?
Actriz: ¿Qué papeles? Hemos quedado en hacer un calvo y punto.
Actor: En ese caso, yo preferiría hacer mutis por el foro.
Directora: No es posible. La teoría teatral, en este sentido, es implacable. La elocuencia de la ausencia también significa.
Actor: No sé… Presiento que estoy dejándome llevar por gestos innecesarios.
Directora: Concéntrate en cada uno de ellos. Nuestro trabajo ha de ser ritual y mágico.
Tramoyista: ¡¿Para qué?!
Directora: Para estar en contra de la civilización del instante.
Breves aplausos desde el fondo.
Actriz: ¡Ha aplaudido!
Tramoyista: Son los ruidos que entran desde la calle.
Silencio.
Directora: ¿Qué vamos a hacer?
Tramoyista: Construiremos un teatro ambulante para huir, llegado el momento. Recitaremos versos dramáticos y clamaremos…
Actor: Declamaremos.
Tramoyista: … al cielo, por nuestro fracaso.
Actriz: Nos llamarán cómicos.
Directora: Es una palabra hermosa, no tenemos por qué avergonzarnos.
Tramoyista: ¿Tú estarías dispuesta a seguirnos?
Directora: ¡Hasta el fin del mundo!
Actriz: No nos conoces de nada.
Actor: ¿Cuántas horas llevas con nosotros?
Silencio.
Actor: Tiene un cuaderno en la mano. Está escribiendo.
Actriz: Un buen día se presentó en el teatro con un panfleto absolutamente detestable.
Directora: ¿Quién, aquel tal Oswaldo?
Actor: Quería que lo interpretásemos.
Actriz: Era un dramaturgo recién egresado.
Actor: Decía que ésa era la manera de demostrar nuestra adhesión a las nuevas tendencias de…
Tramoyista: Y por eso lo atamos a la silla, y le obligamos a callarse.
Actor: Provisionalmente.
Actriz: Durante meses.
Actor: Hasta que terminó la caza de brujas y pudimos volver a realizar nuestro oficio con completa tranquilidad.
Tramoyista: ¿Cómo sabemos que terminó?
Actriz: Quizá no llegamos a comprender su talento.
Actor: ¿Qué?
Actriz: A veces, los poetas escriben lo contrario de lo que defienden.
Actor: Nunca lo había pensado.
Tramoyista: No podíamos correr riesgos.
Actor: Aquel cuaderno era un panfleto a favor de la especulación mobiliaria, una exaltación del libertinaje capitalista más salvaje.
Actriz: O todo lo contrario.
Tramoyista: Era un texto muy brechtiano.
Directora: Me gustaría leerlo.
Tramoyista: ¿Nos habrá perdonado?
Actor: (Señalando la figura del fondo del patio de butacas.) Pregúntaselo.
Tramoyista: ¿Él?
Actor: Tal vez.
Tramoyista: ¿Su fantasma?
Silencio.
Tramoyista: ¡¿Eh tú, qué escribes?!
Actor: No te oye.
Tramoyista: ¿Por qué lo sabes?
Actor: Hay una pared invisible.
Tramoyista: Me escucha perfectamente.
Actriz: ¿Qué pared?
Tramoyista: No es él. Aquel dramaturgo se suicidó. Y los fantasmas no existen.
Actriz: Se bebió una botella de cava en mal estado. Me dijo que tenía sed. Mucha sed.
Actor: ¡Estúpido cabrón! ¿Por qué tenía tanto interés en quedarse con nosotros?
Tramoyista: Decía que quería experimentar la dramaturgia a pie de escena.
Actor: Es él. Nadie más que él nos miraría de ese modo tan…
Tramoyista: Nos observa. Sólo es un vulgar crítico.Y su crítica va a ser muy mala, lo presiento. Voy a ver quién cojones es.
Actor: No lo hagas.
Tramoyista: ¿Por qué?
Actor: Prometimos permanecer en el escenario.
Actriz: ¿Cuándo? ¿Cuánto tiempo?
Actor: Todo. Todo el que sea necesario.
Tramoyista: Otra vez esa maldita palabra.
Actriz: Es la errata.
Actor: ¿Qué?
Tramoyista: Podría ser.
Directora: ¡Me gustaría saber a qué demonios llamáis “errata”!
Silencio.
Directora: ¿No me vais a responder?
Actor: Errata es todo.
Actriz: Todo lo que se reproduce sin control…
Tramoyista: … artificialmente.
Actor: Él es nuestro espectador.
Tramoyista: ¿Nuestro único espectador?
Actriz: Viene para que no perdamos la ilusión.
Directora: La ilusión es un arma de doble filo.
Tramoyista: Mejor que mejor.
Actriz: Yo prefiero los gestos, los gestos no se resignan frente al dolor.
Actor: Una palabra hermosa.
Actriz: ¿Dolor?
Directora: Bla, bla, bla… Hablamos y hablamos. Pero de nada sirve hablar si perdemos…
Tramoyista: La esperanza.
Actor: ¿Qué?
Tramoyista: La esperanza es lo último…
Actriz: ¡Frases hechas no, por favor!
Directora: Hay que pensar en positivo. Pensar que nuestro espectador saldrá de aquí haciendo llegar nuestro mensaje…
Actor: Y el mundo cambiará a partir de ese momento, gracias a nuestra…
Actriz: No seas cínico.
Silencio.
Tramoyista: Las cuerdas de cáñamo están viejas, necesitamos…
Directora: Esa reivindicación es secundaria.
Tramoyista: Pero imprescindible. Si no conservamos las cuerdas de cáñamo, la madera con agujeros y el polvo del aire, de nada servirá…
Directora: La mayoría de los teatros ya no usan cuerdas.
Actriz: Sin cuerdas, el teatro viajará a la deriva, sin rumbo, sin velas ni viento que lo lleve.
Tramoyista: Cuando se construya el nuevo auditorio…
Actor: No pensarás pedir trabajo allí…
Directora: Seguro que organizan un gran musical. Actores y actrices de prestigio, con gran reconocimiento.
Actriz: ¿Y lo harán bien?
Directora: Perfecto.
Silencio.
Actor: Lo peor no es la soledad, es la solidez.
Actriz: Somos una familia frágil.
Actor: Nos tenemos los unos a los otros.
Tramoyista: Calla, no quiero escuchar nada tan triste.
Actor: Ni siquiera estamos seguros de que nuestros hijos…
Actriz: Nuestros hijos abandonaron la familia para emigrar a otros lugares con más futuro.
Actor: ¡Tuvimos hijos!
Actriz: Los tuvimos.
Directora: ¡Prohibido desanimarse! Al fin y al cabo somos una compañía residente en un teatro estable.
Actriz: Silencio. ¿No os dais cuenta? Todo lo que hemos dicho… Nos estamos delatando.
Actor: Cargarán contra nosotros.
Silencio.
Tramoyista: No hay nadie.
Actriz: ¿Seguro?
Tramoyista: No hay nadie en el patio de butacas. Absolutamente…
Actor: ¿Y él?
Tramoyista: Un espejismo.
Silencio.
Actriz: De cualquier modo, mejor hubiera sido callar.
Actor: ¿Y esperar pacientemente a que todo…?
Tramoyista: Todo esto está a punto de tragarnos y nosotros… No estamos haciendo nada para impedir nuestro desahucio.
Directora: No todo depende de todo.
Actriz: Tomaremos el tren… El viejo tren…
Actor: ¿Qué?
Actriz: … en marcha.
Tramoyista: El apeadero está lejos.
Directora: El viejo tren dejó de funcionar.
Tramoyista: ¿Es que no os dais cuenta? Hemos sido derribados.
Actor: ¡Empecemos ya esta maldita obra!
Tramoyista: Sí, empecémosla de una jodida vez.
Actriz: No ha venido nadie.
Actor: Vino un espectador casi invisible que se sentó al fondo del patio de butacas.
Tramoyista: ¡Mirad, ahí está de nuevo!
Actor: ¡Mierda! Es un buitre rosa.
Directora: ¿No era una errata?
Actriz: Tenemos que protegernos.
Tramoyista: En ausencia de telón de acero, la única opción es echar abajo el telón de boca.
Actriz: El cáñamo es un material muy sensible, cualquier día de estos…
Actor: ¡Mirad!
Actriz: ¿Qué?
Actor: Se ha posado otro…
Tramoyista: … buitre… rosa.
Actriz: Es su ayudante.
Directora: Los buitres jamás se ayudan.
Actriz: Los habrá enviado…
Actor: No lo creo.
Actriz: Teníamos que haberle dado una oportunidad.
Tramoyista: ¿Y si resulta que logró sobrevivir?
Actor: ¿Oswaldo? Imposible.
Tramoyista: ¿Y si logró salir adelante? ¿ Y si se convirtió en un dramaturgo importante?
Actriz: ¿Después de muerto?
Actor: Pudiera ser.
Directora: Son buitres, sólo buitres. Los buitres dueños del teatro desde hace meses. Y han venido para decirnos que nos vayamos. Son los constructores del futuro que se avecina.
Tramoyista: El futuro es una errata imprevisible.
Silencio.
Tramoyista: Escuchad. Me ha parecido escuchar con absoluta claridad el tren de mercancías al otro lado del páramo.
Actriz: Es cierto, sí. Y no se trata de ninguna…
Actor: … añoranza.
Tramoyista: Una hermosa noticia. Deberíamos correr por los pasadizos hasta alcanzar ese tren.
Directora: ¡Y dale con los pasadizos! Tratáis de huir de la realidad, ¿no os dais cuenta?
Tramoyista: La realidad es una errata invisible.
Directora: La realidad no admite equivocaciones, ése es el problema. Todo está programado para que nada escape al control de un sistema cada vez más autoritario, cada vez menos tolerante con el error. Las erratas no son ellos, las erratas sois vosotros por desear realidades que van en contra de la lógica del progreso. Los buitres acechan, los buitres nos vigilan, los buitres nos devorarán cuando lo que hacemos no sea útil para los planes de quienes gobiernan desde algún lugar que no conocemos ni nunca conoceremos. Somos erratas, individuos errados, errores del sistema, y lo somos porque hacemos teatro, simplemente por eso, y no un teatro cualquiera, un teatro que es la metáfora de lo que ocurre fuera de escena. Vuestra insumisión les fastidia, les fastidia que no bailéis el agua al crecimiento sin límites, les fastidia que pongáis resistencia dentro de un edificio barroco, anticuado y lleno de polvo, les fastidia que seáis capaces de denunciar vuestro desahucio en un acto público. Vuestro mensaje no es moderno, vuestro mensaje va en contra de la tecnología y en contra de todo lo que quiere apoderarse de las mentes ciudadanas; sí, en contra de todo eso que llamáis errata y que es todo, porque todo está deshumanizándose y todo deshumaniza. ¡Quiero unirme a la compañía, quiero que me aceptéis como una más en vuestra familia desposeída! Y lo digo ahora que entiendo vuestra lucha, aunque no habléis de ella, aunque no reconozcáis que estáis luchando desde hace décadas, desde hace generaciones, desde que a alguien se le ocurrió que un diálogo podía ser escuchado en presente por otras personas. No tenéis ni idea de lo importante que es, hoy en día, hablar sobre la desigualdad, sobre la avaricia, sobre la injusticia, sobre la extinción de los paisajes, sobre cómo el mundo se va a la mierda sin que podamos hacer nada, y todo, todo porque el todo nos quiere en silencio.
Silencio.
Actriz: ¿Y la obra?
Actor: ¿Aún queréis hacerla?
Directora: No me gustaría irme sin cumplir mi trabajo.
Tramoyista: Voy a bajar el telón.
Directora: Adelante.
Actriz: Sí, adelante. ¿Estamos preparados?
Actor: Cuando queráis, comenzamos.
Tramoyista: El cáñamo quema como nunca.
Actor: Por una vez, voy a decir todo lo que pienso.
Actriz: Y yo seré yo misma.
Tramoyista: Vamos.
Oscuro.
Julio Fernández Peláez. Polifacético dramaturgo español con una sólida trayectoria en las artes escénicas de vanguardia, es doctor en Estudios Teatrales; su perfil combina la rigurosidad académica con la experimentación performática. Es fundador de la compañía Anómico Teatro, desde la cual lleva a escena sus propias creaciones. Además, ejerce una destacada labor de difusión cultural como director del sello editorial independiente Ediciones Invasoras. Su catálogo literario alcanza una treintena de piezas dramáticas, muchas de ellas publicadas o representadas, abarcando géneros como la narrativa y la poesía experimental. Textos suyos como Mecanismo para viejo psiquiátrico, Julieta virtual o Inconfesables actos de fascismo ordinario reflejan un compromiso con la renovación de los lenguajes contemporáneos. Este espíritu le ha valido algunos reconocimientos en forma de premios literarios.
Las autorizaciones para el montaje de esta obra pueden solicitarse al autor en la siguiente dirección electrónica: inauditos@gmail.com



