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De los campos de escritura

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Escribir, leer y ser leído son actos fundamentales del ser humano. Claro que no solamente con un lápiz y papel o algún equivalente: con el espacio, con las cosas y por supuesto, con el cuerpo mismo. Todo el arte es un intento de ello y descifrarlo es una de las tareas que cada cultura considera como esencial en su desarrollo. El teatro no escapa a este designio.  El comentario viene a raíz de una obra que acabamos de ver en la UNAM: Paraíso, de Kae Tempest.

Fotografía: Jorge Carreón

Escrito por: Bruno Bert

Posiblemente el eje está en la autora, alguien que nació en Inglaterra hace cerca de 40 años, que se ha declarado de género no binario y quien posee una habilidad pasmosa en los espacios creativos, sobre todo en las áreas de música, literatura, teatro, poesía; destacando notoriamente en todas ellos con materiales complejos y abigarrados.

Aquí Kae retoma una leyenda griega en torno a la guerra de Troya que involucra a Filóctetes, personaje al que Hera hace morder por una serpiente, produciéndole una infección, al parecer, incurable y absolutamente mal oliente. Ulises lo abandona en una isla, según la mano de Sófocles. Pasan diez años y la guerra no se ganará si no se rescata el arco que un semidiós regalara a Filóctetes. Ulises decide regresar y rescatar aquella arma y a su dueño.  En ese hacer pasa la obra, algo de nuestra admiración y bastante de nuestra paciencia.

Todo parece exagerado y desmedido. La escenografía es una mezcla de la basura que hoy se acumularía en las orillas de una isla, especialmente envases. Una creación estética que evoca la plástica de las últimas décadas, pero sin su carácter revulsivo. Las proyecciones invaden de color el espacio como un ácido, con tintes arcaicos y a veces infantiles.

Fotografía: Jorge Carreón

El discurso tiende a congelar todo entre la imagen del comic y el fárrago culturoso, mientras no sabemos muy bien a que viene. Tal vez a marcar la traición que marginó lo distinto; posiblemente a señalar la riqueza de alternativas de la venganza, mientras todo es una masa que se mueve muy poco en una pasta de palabras. Incluso los actores están manejados en gradación. El coro de mujeres (las habitantes de la isla), apenas si parecen crear una corriente por donde se deslizan los roles principales, especialmente una excelente Julieta Egurrola que oscila entre la construcción de Filóctetes y el juego de representación. Un manejo complejo e impecable. Enrique Singer es el director y, seguramente, también el responsable de las enormes diferencias de las partes convocadas en cada una de las áreas, muy valiosas unas, francamente polémicas otras.

Los temas son simultáneos, superpuestos, transversales, como la guerra; las acciones, supuestamente, heroicas, el odio, la destrucción. El tema de estilos da la impresión de una ensalada de frutas, aunque admitiendo cierto buen sabor en algunas pozas de la narración. En fin, un material cuyo nivel de riesgo tal vez sea una de sus virtudes, aunque duela un poco.

Paraíso

De: Kae Tempest
Dirección: Enrique Singer
Traducción: Alejandra Torreblanca

Producción: Teatro UNAM
Con apoyo de The Anglo Foundation
Del 7 de junio al 17 de agosto
Suspende del 4 al 21 de julio

ju y vi 19:30 h | sá 19 h | do 18 h
Teatro Juan Ruiz de Alarcón

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