Teatrikando

El atractivo era ver de cerca a Verónica Castro al develar una placa teatral y estuvo a punto de acabar mal, afortunadamente la salvaron de los aficionados y reporteros especialistas en chacaleo.
La persiguieron hasta la entrada posterior del teatro y tuvo dificultades para escapar sin haber sido arrollada, más aún por la presión que ejercían los entrevistadores sobre los problemas que tiene con su hijo Cristian Castro.
Acudió para celebrar la función número 300 de la obra de Oscar Ortíz de Pinedo, que escribió especialmente para que el talentoso Juan Ferrara realizara la temporada de despedida, ya que con ella le dice adiós a los escenarios
La función empezó tarde, pero se realizó sin mayores contratiempos, tuvo una alfombra roja larguísima. Se abrió el telon.
Como usted quizá conozca se desarrolla el día del cumpleaños del abuelo que interpreta Juan Ferrara; a partir de la entrada de la joven nieta, vemos aparecer poco a poco a los integrantes de esa familia. Hijos, hijas, yerno, para comer la pasta que ha preparado el festejado. Tomarán los vinos que han llevado los invitados.
Fiesta, cena y vino. Mala combinación. Andrea Torre, Yuliana Peniche, José Manuel Lechuga, entre otros dan vida a tan singulares personajes. Entre ellos hay una norteña, un amante de los autos, un cirujano… vaya combinación que ha creado Ortiz de Pinedo para hacernos reír un rato, y al siguiente mostrarnos los diferentes problemas existenciales que llevan en su interior.
Una gran noche la que vivimos, en la que Verónica se trasladó mentalmente hasta el día en que compartió una telenovela con Juan Ferrara (Valentina se llamó) en la que lograron realizar una historia memorable y emotiva. Hubo discursos de varios actores y del productor asociado, Jeanette Arceo fue la maestra de ceremonias… Una noche de agradables recuerdos.



