Es inconcebible que no haya en Baja California, ni en toda la universidad, teatro, festival, o salón de clase que lleve su nombre

Carta abierta
A quien corresponda:
Teatro Ángel Norzagaray
Recién anduve trabajando por Baja California y en diferentes charlas que tuve con algunos jóvenes de la nueva camada de artistas bajacalifornianos, de cine y teatro especialmente, me sorprendió muchísimo que solo una mínima, muy mínima parte supiera quién fue Ángel Norzagaray.
Es inconcebible que por razones ajenas a la cultura, cosa que me voy enterando, algunos de sus detractores pretenden borrar del mapa el vasto legado de este extraordinario hombre de teatro que no solo transformó, sino que puso al teatro fronterizo en el plano nacional e internacional.
Nadie puede negar el revolucionario y excelso trabajo que Ángel Norzagaray, considerado por muchos como el padre del teatro de Baja California, hizo por la cultura en la frontera.
Ángel, como cualquier ser humano, no fue perfecto y cometió errores como todos; quizá el haber incursionado en la política, haya sido uno de ellos, no lo sé. Estas nuevas responsabilidades en su vida le ocasionaron muchos problemas por algunas polémicas decisiones que tomó, que quizá no fueron las mejores, con las que se ganó una buena cantidad de enemigos y detractores.
Su hábitat natural era el teatro, donde había logrado cosas extraordinarias por su gran talento y sensibilidad, su compromiso social e histórico y una personalidad avasalladora con sus toques de arrogancia que lo caracterizaba, lo cual también le acarreó otras tantas antipatías.
Pero de ninguna manera, estos son motivos suficientes y justificantes para borrar su impronta artística del imaginario colectivo de la frontera, como el principal responsable de que su teatro haya trascendido más allá de los límites bajacalifornianos.
Ángel recibió en vida un sinnúmero de reconocimientos como: la medalla Xavier Villaurrutia, el más grande galardón del teatro mexicano otorgado por su trayectoria y aportaciones al arte escénico del país; el haber dirigido a la Compañía Nacional de Bellas Artes siendo apenas un jovenzuelo de 28 años y el que algunas de sus obras hayan sido presentadas tanto en México como en el extranjero (EU, Francia y algunos países de Latinoamérica), entre muchos otros.
Es inconcebible que a pesar de su influyente y extraordinario historial artístico, no haya en ningún rincón de Baja California, ni en toda la universidad, un teatro, un festival, o al menos un salón de clase que lleve su nombre y que su obra no esté siendo promovida como se merece.
Óscar Liera, el célebre dramaturgo y director sinaloense que convulsionó al teatro del noroeste, situandolo en las marquesinas nacionales e internacionales, puso en jaque a las instituciones de gobierno, universitarias y eclesiásticas con su teatro crítico y vanguardista que, al igual que a Ángel, le acarreó un gran número de enemigos dentro de las instituciones mencionadas. Pero aún así, su legado cultural, transgresor y polémico, trascendió todas esas barreras extracurriculares y hoy en día, uno de los principales teatros de la ciudad de Culiacán, donde forjó la mayor parte de su obra y activismo social, ostenta orgullosamente su nombre.
¡De esa talla es el legado de Norzagaray!
Es muy difícil, por no decir imposible que en el ambiente teatral de este fronterizo estado, actualmente haya alguien con el palmarés suficiente para recibir alguno de estos reconocimientos, como el que este sensible, visionario e irreverente artista cosechó en su fructífera carrera como actor, difusor, promotor, poeta, dramaturgo, pero sobretodo, director revolucionario y vanguardista que transformó para siempre, no solo el teatro, sino todo el quehacer cultural de la frontera.
Un art-ivista irreverente y polémico, cuya obra, en los terrenos del arte, no puede ni debe ser ignorada por añejos rencores y resentimientos extraculturales.
¡Su legado se cuece aparte!
Un creador extraordinario que debería estar siempre presente en la historia cultural de ese estado y servir como inspiración para las nuevas generaciones de artistas bajacalifornianos.
Ojalá y muy pronto las autoridades, tanto universitarias como de gobierno, reflexionen y reivindiquen de una vez y para siempre, con un justo reconocimiento, el legado de este insigne hombre de teatro que la historia de Baja California grita y exige.
Jesús Castaños Chima
Director Artístico Asociado. 24Th Street Theatre. Los Ángeles, California



